En la actualidad, con la introducción de información médica especializada, las mujeres definitivamente tienen mayor oportunidad de información que las de antes, quienes vivían regidas por preceptos de silencio-secretos en relación con su sexualidad.
Hoy en día ellas leen, investigan y en general se preocupan por conocer más sobre su sexualidad y la de su pareja. Construyen y expresan sus propias modalidades sexuales e incorporan en su relación su capacidad sensual y su sensibilidad, permitiéndose espacios de disfrute en los que pueden expresar su deseo con erotismo y placer.
Según Carmen Zea de Martínez, terapeuta familiar y educadora sexual, si una mujer no se ha informado aún, tiene la posibilidad de hacerlo con más facilidad a través de internet o publicaciones pertinentes que pueden tener mucho de contenido científico, siendo esto muy importante a fin de desmitificar algo que siempre nuestra sociedad lo ha considerado como un tabú. “Es importante que conozca su cuerpo y cómo funciona, es decir su fisiología, eso le permitirá comprender mucho de lo que siente en sus momentos de intimidad”, asegura.
Respecto de la frecuencia de relaciones sexuales que demanda la mujer, el ginecólogo y sexólogo Amalio Martínez dice que no hay una medida establecida como normal, porque eso lo definen las costumbres que ha mantenido desde un inicio con su pareja, ya que lo que puede ser poco para unos puede ser muy frecuente para otros, por lo que en general no existe una cifra exacta.
“La experiencia clínica demuestra que parejas con muchos años de vida en común mantienen entre dos y tres relaciones por semana. En muchas ocasiones la frecuencia coital de una pareja está relacionada con una serie de factores como edad, trabajo, costumbres, enfermedades, entre otras”.
Orgasmo o satisfacción
También es importante que no confundan el orgasmo o clímax con la satisfacción sexual, dice Martínez, ya que una mujer puede tener una relación muy satisfactoria y gratificante sin haber llegado al orgasmo. Asimismo hay ocasiones en que el contacto puede ser doloroso, situación que en medicina se le llama dispareunia y que se debe a múltiples factores.
Entonces, para que exista una adecuada satisfacción sexual es importante crear un buen clima de intimidad, y para eso son necesarias las caricias previas. La pareja debe insinuar a su esposa su deseo sexual acariciando adecuadamente aquellos puntos que conoce que son zonas erógenas, es importante relajarse y dejarse llevar manteniendo la relación cargada de ternura, deseo y amor.
Zea coincide en que no siempre debe existir el orgasmo para que una actividad sexual sea placentera. Hay mujeres que nunca han experimentado uno y, sin embargo, relatan una actividad sexual satisfactoria.
Sin embargo, se presentan disfunciones sexuales que pueden estar relacionadas con traumas de la infancia o adolescencia y que llegaron a traducirse en la llamada anorgasmia, lo cual debe ser tratado adecuadamente por la pareja con un terapeuta sexual a fin de encontrar solución a dicho problema.
También puede haber mujeres con una cualidad llamada multiorgasmia, muy propia en ellas, sin que esto signifique que todas deben experimentarlo, ya que el conseguir varios orgasmos en una misma actividad sexual mucho depende del deseo, de la predisposición del momento y de la estimulación de la pareja.
Jóvenes o maduras
Se dice que una mujer tiene mejores respuestas sexuales cuando es joven o antes del climaterio premenopáusico, y se asegura además que en la posmenopausia, por los cambios hormonales, disminuye la libido sexual.
El sexólogo dice que esto es un tanto relativo, pues en la menopausia se puede ver a mujeres con aumento de su deseo sexual al liberarse del temor a quedar embarazadas y si una pareja se acostumbró a tener una determinada frecuencia de actividad sexual, esta se mantendrá con una escasa disminución hasta muy avanzada edad y, obviamente, con la ayuda de cremas vaginales y otros medicamentos. “Disfrutar de la sexualidad es también cuestión de actitud mental”, agrega Martínez.
Sin ganas o cansancio
Una mujer también puede estar predispuesta a no tener una relación sexual satisfactoria. Esto es por cansancio, falta de concentración, exceso de trabajo, peleas con sus hijos, posibles desacuerdos con su pareja y algún tipo de enfermedad temporal o permanente, sistémica o localizada en genitales, lo cual implicaría un rechazo hacia una actividad sexual, ya que esta en vez de ser gratificante y satisfactoria podría ser tormentosa y dolorosa, según Zea.
La existencia de cualquiera de los factores que se han mencionado debe ser motivo de diálogo, ya que eso permitirá identificar las posibles causas que estén interfiriendo negativamente en una relación coital. Y dependiendo de ello podrían emplearse algunos tips como, por ejemplo, planificar sesiones de sexo con elementos especiales de seducción y conquista, escogiendo cierto tipo de horarios en el día, cambiando los escenarios habituales, dejando encargados a los niños con un familiar o amistad, teniendo presente que “no se debe ir a la cama enfadado” y, por supuesto, no dejando que la apatía consuma la pasión de la relación.
Martínez y Zea sugieren a las parejas mantener una relación con aventura, dejando de lado la rutina, el aburrimiento y la apatía. Con festejo, donde reinen la alegría y el buen humor. Con fantasía, dando rienda suelta a su imaginación y creatividad. Con afecto, cultivando y manteniendo los detalles. Con intimidad, haciendo que su relación sea placentera y gratificante, tratando de disfrutar el uno con el otro. Y con romanticismo, manteniendo siempre viva la llama del amor, la ternura y la comprensión. (S.M.d.C.)