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Edición del DOMINGO 10 de Mayo del 2009 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Carlos Marcillo
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Tuvo psoriasis
Carlos Marcillo, 58 años
“Durante seis años tuve psoriasis, según los dermatólogos. Mi piel estaba escamosa, cada vez que me rascaba por la intensa picazón se me hacía sangre. Yo lucía seco y con cara de pescado. Los médicos me daban medicamentos, pero no me hacían nada. Hasta que en agosto pasado vine a Ceragem por recomendación de mi hermana que sufrió un derrame cerebral y desde que me sometí a la terapia con termomasaje a los cinco días tuve alivio. Mi piel fue descamándose poco a poco hasta que a las 30 semanas ya me había curado, lo mejor es que no quedé manchado”.

Se redujo mi tumor
Luis Ronquillo, 67 años
“Desde los 18 años tuve neumonía y anemia; y con el paso de los años se me afectaron los huesos, me daban dolores insoportables. Además sufría desmayos y me quedaba inconsciente. También me detectaron un cáncer linfático, que me causó un tumor en el lado derecho del cuello. Este me creció tanto que me sentí morir. Pero desde que vine en noviembre pasado a la terapia con termomasajes se me fue desinflamando, se redujo el dolor y con mis 135 terapias me siento aliviado”.

Adiós a los cálculos
José Cornejo, 50 años
“Hace 17 años sufrí un coma diabético y estuve controlado con el tratamiento, pero después me descuidé en la alimentación, esto como consecuencia me provocó doce cálculos en los riñones que me causaban fuertes cólicos, incluso el tratamiento para sacarlos era costoso y no tenía dinero. La solución la encontré en la camilla termomasajeadora, pues a las 80 terapias estos me salieron por la orina y heces. Lo comprobé mediante una ecografía. Incluso mi diabetes me provocó una hemorragia vítrea hace tres años y quedé ciego, pero ahora comienzo a ver con claridad, aunque sin distinguir aún una imagen. Pero aspiro a mejorar”.

Expulsó un mioma
Virginia Mendoza, 44 años
“Sufrí de constante dolor de espalda, estrés, problemas de circulación y várices. Hasta que una amiga chilena me recomendó la camilla termomasajeadora, y a raíz de que empecé la  terapia empecé a sentirme aliviada. Incluso tenía un mioma uterino y a las 105 sesiones este se me salió, fue como un dolor de parto, según una doctora que lo vio y lo confirmó. También mejoré la circulación y me siento más relajada, es decir muy bien”.


Mejoró su habla
Pablo Sánchez, 70 años 
“Hace diez años sufrí un derrame cerebral y no podía moverme para nada, ni hablar, pues mi lengua la tenía como inmovilizada. Pero desde que empecé la terapia, hace más de un año, ahora puedo hablar, caminar mejor y subir los brazos hasta el nivel del hombro. En realidad puedo valerme por mí mismo, pues antes mi esposa tenía que bañarme, vestirme y darme de comer. Incluso mi presión arterial está mejorando y el problema urinario también,  ya no orino doce veces en la noche, sino solo dos. Me siento muy aliviado”. 


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