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Edición del DOMINGO 10 de Mayo del 2009 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Moda 
Sonia Rykiel, el espíritu de París
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La muestra abre con una presentación de suéteres, en los revolucionarios tejidos de rayas horizontales y fuertes colores.
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Texto: Susana Cárdenas-Overstall desde París

Al celebrar los 40 años de trayectoria en el mundo de la moda, la diseñadora parisina presenta una  retrospectiva en el Museo de Artes Decorativas de París. Un viaje temático que mezcla 220 creaciones desde 1968 hasta hoy.

Y sí, tan cliché decirlo, adoro París. Camino lentamente por El Marais buscando las tiendas “vintage” de Chanel y desacelero el ritmo de Londres, el paso rápido, el andar por la autopista de la vereda a mil por hora con un tráfico humano que atropella y obliga casi a marchar.

La tienda de Colette, en la vía Saint Honoré, se ha convertido en una visita obligatoria para los amantes de los trapos. A una cuadra se halla la calle Rivoli y junto al Louvre yace el Museo de Artes Decorativas, que rindió tributo a una de las representantes de la moda en Francia: Sonia Rykiel.

Unas refinadas chicas de botas a las rodillas, pantalones negros, chaquetas de piel, rostros frescos y ojos a lo Juliette Binoche; una sofisticada mujer en sus cincuenta con grandes anteojos y un grupo de chiquillas con cortes de cabello al estilo Edith Piaf salen de la exhibición y siento el aire parisino: natural y sofisticado. “C’est genial” –susurran–.

Sonia Rykiel, la dama de la moda, la diseñadora con ningún vestido que le armara en su cuerpo de embarazada, decide coser suéteres en tejido de lana para que cupiese su barriga. Su historia oficial como creadora empezó en 1968 al inaugurar la primera boutique en el barrio de Saint Germain des Prés.

Rápidamente se convirtió en la indiscutible reina del tejido elaborando minisuéteres de proporciones que rompían la estructura tradicional, con costuras por fuera, con terminados intencionalmente sin acabar, innovaciones de la casa Rykiel que se convertirían en el pasaporte hacia la modernidad de los nuevos diseñadores experimentales y conceptuales de hoy. 

PRENDAS ATEMPORALES
Si Mary Quant impuso la minifalda en los años sesenta, Halston el escote halter en los setenta, Versace el estampado de sol en los ochenta, Jill Sander el minimalismo en los noventa y la casa Louis Vuitton diseñó carteras grandes durante el inicio de este milenio, Sonia Rykiel esboza prendas atemporales. A diferencia de otros creadores que marcan una tendencia por décadas, la silueta de Rykiel aún perdura como símbolo de modernidad.

Según los críticos, aniquila el trabajo de los historiadores que categorizan los estilos por épocas, acción que con ella resulta difícil determinar.

“El color negro se convirtió en el tono predominante en el continente europeo posterior a la tercera década del siglo XIX. La moda de vestir de negro llegó desde Inglaterra. La aristocracia y élite europea abandonó las sedas brillantes, vivos colores,  pesadas lanas; lento e inevitablemente, el color negro, símbolo de respetabilidad, incursionó en las clases bajas y medias. Banqueros, reyes, científicos, pensadores revolucionarios, músicos, profesores, abogados, novelistas, contadores se vestían con el color de las sotanas de los sacerdotes, de los trajes de los caballeros listos para enfrentar un duelo o de la gente que asistía a los funerales”, dice Luigui Barzini en su libro Los europeos.

A pesar de que vestirse de negro fue una moda impuesta siglos atrás, Sonia Rykiel fue la pionera en utilizar este color como sinónimo de seducción y libertad. Lo usó por dentro y por fuera, molestando  a la elegancia de las clases burguesas de los años setenta. El color negro, aquel marco lúgubre que ilumina rostros pálidos y la tinta que dibuja en los trajes arquitectura, se asentó en los años ochenta y dominó la escena de la moda en las décadas posteriores.

Desde allí en las pasarelas el sello negro de Rykiel denotó misterio y sintetizó la modernidad en la moda antes de que los diseñadores avant-garde japoneses y belgas se apropiaran de ello. “El negro es belleza y ella lo supo adaptar al mercado americano”, expresó Andy Wharhol en un reportaje sobre la diseñadora en 1982.

‘C’EST MAGNIFIQUE’
La exhibición, que incluye vestidos, suéteres, videos, fotografías de su obra y una entrevista entre la diseñadora y Andy Wharhol, se exponen en los salones del museo parisino. 

Cubre los temas emblemáticos de Rykiel, un universo controlado por el estilo parisino que ahora ha pasado a las manos de la talentosa Natalie Rykiel. La muestra abre con una retrospectiva de suéteres, los revolucionarios tejidos de rayas horizontales en fuertes colores, elegantes trajes en encaje y piel con reminiscencia de los años treinta.

También se exponen fotografías publicitarias de sus colecciones que datan de 1979 a 1990 y libros y cartas que Rykiel ha publicado. Al final, diseñadores contemporáneos rinden un formidable tributo a la creadora con vestidos en los que ella ha servido de musa.

Alber Elbaz de Lanvin cosió una muñeca de trapo con cerquillo y cabello pelirrojo con pulseras, anillos y vestido strapless. Gaultier creó a la mujer Rykiel en traje tejido en lentejuelas y Cavalli se la imaginó en un vestido largo, de ruedos y estampado en rayas.

“Sonia Rykiel es el espíritu de París: chic y sibarita. La mujer Rykiel se divierte. Sabe lo que es importante para disfrutar de la vida, de ella misma y lucir estupenda”, expresó la editora de la revista Vogue de Londres, Alexandra Shulman, al admirar la retrospectiva de la diva francesa.  No solo es genial, “c’est magnifique”.


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