- MAY. 07, 2009 - Foto - Comunidad - EL UNIVERSO
Kevin Yagual, de 11 años, apenas reacciona cuando escucha su nombre. Su mamá, Ana Luisa Larreta, le toma la mano, lo sigue llamando, así logra de él una mirada, casi una sonrisa, y su inmediata colaboración para apretar el envase de goma.
Kevin presenta retardo mental y estudia en la escuela de Serli (Sociedad Ecuatoriana de Rehabilitación de Lisiados).
Su progenitora le ayuda a esparcir el líquido en el contorno de una tarjeta alusiva al Día de la Madre, un detalle de agasajo para sí misma.
El trabajo destaca una foto familiar, en la que Kevin la abraza. Él no habla, pero sus gestos son descifrados por ella. Por eso intercambian una mirada de satisfacción cuando ven que la tarjeta está casi lista.
Ayer, los niños de Serli dedicaron una parte de la jornada escolar a la elaboración de los detalles, y sus madres participaron en la actividad que se desarrolló en un ambiente relajado, de palabras suaves, llenas de amor. Fue un motivo más para aunar sus lazos.
Francisco Goya, de 11 años, quien presenta problemas de aprendizaje por un trastorno mental leve, se dedica a pintar con lápices. Junto a él, su madre, Cristina Yugcha, observa y luego lo guía para el siguiente paso, que es el pegado de los palitos de helados para formar un cuadro.
El mismo rol asume Graciela de la Rosa con su hijo, Manuel de la Rosa, quien adorna su tarjeta con colorida escarcha, que a la vez da un matiz de brillo a su cara y brazos.
Las madres de los niños de Serli siguen de cerca el trabajo de estos y cuando reciban sus regalos el fin de semana, más que fingida sorpresa, experimentarán ternura.
Hoy continuarán las tareas, cuya guía general la imparte Isabel Guamán, profesora.