- MAY. 04, 2009 - Foto - Comunidad - EL UNIVERSO
A dos horas de Guayaquil, la parroquia rural El Morro, que fue sede el pasado sábado del VI Festival de la Lisa, reclama obras para la comunidad.
El presidente de la Junta Parroquial, Germán Anastasio, pide que las autoridades de Guayaquil miren esta zona para que mejoren su infraestructura.
En esta parroquia hay solo un dispensario que atiende un médico rural que no se abastece para dar cobertura a la población, estimada en unas 550 familias y aproximadamente 2 mil habitantes. “El doctor solo está en el centro de salud de 08:00 a 16:00; si pasa algo luego no hay quién atienda las emergencias”, dice preocupado Anastasio.
En cambio, Ubaldo Figueroa, presidente del Ecoclub Los Delfines, pide que la Prefectura o el Municipio asfalte la vía de ingreso hacia el muelle del club, donde está el centro de interpretación, pues cuando llueve, como ocurrió el sábado pasado durante el festival, “se hace un verdadero lodazal que causa molestia a los turistas”.
Diana Meza, una visitante de El Morro, tuvo que sacarse los zapatos hasta llegar al muelle después de bajarse de su carro. “Las autoridades deben preocuparse más de estos sitios turísticos, para que puedan desarrollarse”, expresa Meza, mientras aceptaba la ayuda de uno de los miembros del ecoclub, quien le puso un tablón para que pudiera caminar sin enlodarse los pies.