¿Sabe usted por qué debe cuidar su hígado? Si no es así, ahora se podrá enterar. Es el segundo órgano más grande después de la piel y está situado en la parte derecha de nuestro organismo y cumple varias funciones, como almacenar la energía en forma de azúcar, romper la grasa que consumimos, fabricar proteínas y lípidos, almacenar el hierro y las vitaminas A, D y B. Pero, sobre todo, retirar los químicos, medicamentos, el alcohol y las toxinas del torrente sanguíneo. Es como una máquina de purificación que incluso produce la digestión de las grasas.
Como todo órgano está expuesto a enfermarse, si no lo cuidamos y si queremos estar saludables debemos empezar a informarnos cómo hacerlo. Según la Sociedad Americana del Cáncer, los científicos han encontrado factores de riesgo que hacen que tengamos mayores probabilidades de padecer un carcinoma hepatocelular (HCC) o cáncer de hígado primario. Y si no quiere ser parte de una enfermedad maligna, cuidese de no infectarse con el virus de la hepatitis B o C, ya que ambas causan cirrosis del hígado (endurecimiento). Pero lo bueno con la del tipo B es que hay una vacuna para prevenirla y con la C es que se requiere entre 10 a 30 años para que desarrolle un cáncer hepático primario.
También debe evitar consumir exceso de alcohol porque a largo plazo puede causar cirrosis; y también le conviene bajar de peso, ya que sufrir de obesidad y diabetes (azúcar en la sangre) puede aumentar el riesgo de padecer cáncer hepático debido a que puede originar hígado graso (incluso sin causa de alcoholismo) y cirrosis.
Además, su médico deberá estudiar si sufre de ciertas enfermedades metabólicas hereditarias que le pueden causar cirrosis, por un alto nivel de hierro en el hígado, entre otras.
Y si le encanta comer granos como maní, trigo, soya, nueces molidas, nunca los almacene en condiciones no óptimas, en un ambiente húmedo caliente, ya que en las zonas tropicales y más calientes podría crecerles un hongo que origina aflatoxinas, una sustancia tóxica relacionada con este tipo de cáncer.
Busque si está sano
Durante el Simposio Latinoamericano de Oncología efectuado del 19 al 21 de marzo en Cartagena, Colombia, el médico colombiano Luis Guevara Casallas, internista, gastroenterólogo y hepatólogo, sugirió cuidar nuestro hígado para evitar la presencia de un cáncer, ya que es la tercera causa de muerte en el mundo en relación a otros cánceres. “Entonces está lejos de ser un cáncer inocente o inocuo”, dice.
“Hay que sensibilizarse, concienciarse y motivarse para que nadie comience ese largo camino hasta el cáncer”.
El problema con esta enfermedad maligna, indica la gastroenteróloga y hepatóloga venezolana Lucy Dagher, es que no se hace un diagnóstico temprano y además se necesita personal entrenado que lo busque. “Muchas veces hay exámenes de imágenes como ecosonografía que no reporta un hepatocarcinoma, a diferencia del cáncer del pulmón o mamas”.
Entonces, agrega, es necesario que no nos preguntemos solamente cómo está el colesterol, el azúcar o los triglicéridos, también hay que investigar cómo está la aminotransferasa (ALT), mediante una prueba que se realiza en cualquier laboratorio y puede crear conciencia sobre qué está pasando en el hígado, ya que esta se eleva fuera de rango cuando hay una inflamación, grasa o hepatitis.
“Los síntomas del cáncer del hígado pueden ser parecidos a los de la cirrosis. Entre ellos, ictericia (color amarillo), fatiga, somnolencia y pérdida de peso; y con frecuencia dolor abdominal y masas abdominales. También puede propagarse por el torrente sanguíneo causando cáncer en otros tejidos y áreas del organismo”, señala el cirujano hepático brasileño Cosme Andre de Oliveira.
Abordajes de tratamiento
El médico internista Ghassan K. Abou-Alfa, miembro de la Sociedad Americana de Oncología Clínica y de la Sociedad Europea para la Oncología médica, menciona que el cáncer hepático empieza en el hígado y los abordajes de tratamiento son diferentes. Si no existe falla hepática y el tumor está en el hígado y no se ha extendido se puede extraer con cirugía o realizar un trasplante. Pero si está avanzado hay otras posibilidades de tratarlo como atacar directamente al tumor como una inyección percutánea de alcohol o radiofrecuencia (quemar) o una quimioembolización, que consiste en introducir un medicamento de quimioterapia por la arteria de la ingle hasta llegar a la arteria hepática.
Sin embargo, “el medicamento oral que corta el aporte sanguíneo para que el tumor hepático se quede sin su alimento y no pueda crecer es el sorafenib”, según Abou-Alfa. “Se toma un comprimido dos veces por día, lo que ayuda a prolongar la vida de los pacientes cuyos tumores no pueden ser extirpados”, agrega Oliveira.
Los efectos secundarios de la droga, dice Abou-Alfa, en algunos pacientes son enrojecimiento, se pela la piel de la punta de los dedos, sufren de diarrea, fatiga. Pero los síntomas pueden manejarse con ajustes del fármaco. “Lo importante es que esta droga es efectiva y ayuda a mejorar la sobrevida del paciente. Incluso hay otras contra el cáncer hepático que se están evaluando, pero no están registradas todavía”.