Ese fue el punto central de su discurso inaugural de la 18ª Conferencia Internacional de Internet, la WWW2009, que se realizó en Madrid. “La web 3.0 es en realidad como la web 2.0, pero sin muros”, dijo el físico británico, que en 1989 propuso la creación de la web como forma eficiente de compartir documentos en el laboratorio de partículas del Instituto Europeo de Investigación Nuclear (CERN), con sede en Ginebra.
Tim Berners-Lee junto con Vinton Cerf, otro de los pioneros de la internet y actual vicepresidente de Google, fueron galardonados con un doctorado honoris causa de la Universidad Complutense de Madrid, coorganizadora de la conferencia.
La apertura oficial del evento estuvo a cargo de Felipe Borbón, príncipe de Asturias, quien reconoció la labor de Berners-Lee y Cerf en el desarrollo de lo que catalogó como una de las principales herramientas en la actualidad.
Gran futuro
Al hablar de los próximos pasos, Tim Berners-Lee destacó que la tarea de incorporar a la web al 80% de la población mundial que aún no la utiliza “es excitante”. “Tenemos la responsabilidad de crear una plataforma para los usuarios que vendrán, sin prejuicios de cómo ellos la van a utilizar”.
Según Berners-Lee, el principio es tener una web única y universal, que debe seguir las recomendaciones técnicas del Consorcio W3C, el rector y guía de la web, del cual es fundador. “El desafío es hacer las cosas más simples y eficientes para los usuarios, no más difíciles”, dijo.
En cuanto a plataformas, apuntó a los dispositivos móviles, en particular a los teléfonos celulares, como las futuras grandes compuertas para usar la internet. “Todos debemos asegurarnos de que los sitios web funcionen correctamente en aparatos portátiles”, indicó.
Uno de los mecanismos que Tim Berners-Lee propone para “abrir” la web es promover la red semántica o de datos, en la que cada contenido, cada página, incluya datos específicos que permitan a los usuarios encontrar de forma más fácil y precisa lo que buscan, atendiendo al contexto y a las fuentes de información. Asimismo, reclamó un mecanismo universal que permita identificar a cada usuario, sin importar la red a la que se conecten, que oficie de pasaporte virtual, sin necesidad de tener una identidad diferente para cada sitio.
Esto, agregó, permitirá medir la credibilidad de cada usuario, y por lo tanto ayudar a hacer de la internet más segura y confiable. También pidió que los usuarios tengan acceso a la información disponible sobre ellos en internet y que puedan saber cómo esa información es utilizada.
Para concluir, Berners-Lee recordó que una de las principales virtudes de la web es ser un muestrario de la humanidad. Ello, puntualiza, a fin de cuentas, es lo que importa, y la técnica debe siempre apoyar esa función.
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