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Reviva el sentido común

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¿Qué impide que se ponga en práctica el buen sentido común?

Texto: Sheyla Mosquera de Calderón

Hay que actuar de manera reflexiva y sin prisa para que nuestras decisiones basadas en los valores sean acertadas y originen un beneficio personal.

Cada persona tiene su propio concepto de sentido común y podría considerarlo como la habilidad para percibir con profundidad lo que le pasa y siente. Mientras que lo común propiamente dicho es lo que le sucede a todo el mundo, es decir, lo cotidiano como bañarse, comer, regar las plantas, entre otras.

Según la psicóloga clínica Liliam Cubillos Andrade, el sentido común como tal es solo una frase de afirmación de la que nos aprovechamos para validar lo que deseamos que los demás piensen. Lo aplicamos en función de nuestros valores, principios, patrones mentales y paradigmas.

“Para ser realmente común (pensando en la comunidad) tendría que formarse con la suma del sentido común de todos los habitantes del planeta, para así llegar a un punto en que todos coincidan. Entonces, ese sentido común al que las personas hacen referencia está muerto, desvirtuado, no existe”.

Incluso, agrega, hay que analizar lo que está sucediendo a nivel globalizado. Existen variables que empujan a un mundo vertiginoso de actividad, de forma de pensar o conseguir.  “No hay paz, ni tranquilidad, y debemos canalizar todas las energías para que podamos seguir aquello que el sentido común dice que tenemos que lograr para ser felices. Por ejemplo, en la actualidad el sentido común dice que para ser feliz hay que tener casa, carro, dinero, entre otros, y la gente está más concentrada en lograr aquello que se olvida de su propio sentido común, que debe estar sustentado en valores”.

Conciencia crítica 
Para la orientadora familiar Gina de Castelblanco, el sentido común es la capacidad de poder ver lo bueno y lo malo. El poder ver una situación en el contexto total de lo que está sucediendo. Poder medir las consecuencias de las decisiones que tomamos, pero que en general actuamos motivados solo por las ganas.

“Generalmente actuamos de manera irreflexiva y, muchas veces, origina que no tengamos sentido común, que debe estar íntimamente ligado a la conciencia crítica siempre en busca del bien”.

Significa que primero debemos reflexionar (pensar muy bien lo que vamos a decir o hacer), segundo tomar decisiones acertadas basadas en la reflexión y tercero actuar correctamente de acuerdo con tales decisiones.

Castelblanco agrega que la reflexión que todos debemos procurar es la que nos lleva a tener libertad y esta a un poder de elección que nos abre un  abanico de posibilidades. Lo contrario a esto sería vivir en una dictadura.

Reto de los padres
La juventud actual no tiene sentido común, según Cubillos, porque vive en función de lo que la tecnología le dice, el internet le pide y el celular la obliga. Es un poco como una especie de plaga, de epidemia tecnológica que hace que la parte del sentir quede a un segundo plano.

“Los chicos o chicas están perdiendo la capacidad de sentir una caricia de sus padres, una comunicación después de un almuerzo, un disfrutar de un juego familiar. Cada vez más estos aparatos de la era digitalizada, de los pulgares  están desconectando más a los hijos de la posibilidad de sentir en común con la familia”.

Al mismo tiempo, algunos padres han perdido lo que es común. No disfrutan de un pájaro, de una rosa, del sonido de la naturaleza, de un atardecer, porque ya no tienen tiempo para eso. Están más preocupados en producir y en competir. En creer que la felicidad está en regalarles a sus hijos un celular de último modelo.  Este comportamiento es una tendencia que  se ve a nivel de instituciones, estadistas, políticos, directores institucionales, gerentes, rectores universitarios o colegios, entre otros.

Asimismo, las parejas están perdiendo la sensibilidad por apreciar nuestra percepción de lo que sentimos por dentro. Cada vez es más difícil encontrar algunas que puedan disfrutarse el uno del otro con lo más simple o sencillo que la naturaleza otorga. “Se ha perdido la capacidad de hacernos felices mirándonos a los ojos y disfrutando de una caricia o de un buen vino.  No estamos escuchando nuestro yo interior, lo que el corazón o el alma nos dice”, refiere Cubillos.

Por último, los seres humanos hemos caído en la trampa de pensar que lo que los demás dicen qué es el sentido común, es lo válido; y nos hemos divorciado de este sentir que es el que va en función de lo que valemos o sentimos, de cuáles son mis valores, principios e ideales. Por ello, el verdadero sentido común es aquel que nosotros nos hemos formado y que debemos alimentar a diario para poder transmitirlo a los demás en busca del bienestar.


El sentido común no es nada común”.
Voltaire  (1694-1778)
Filósofo y escritor francés.

Me convencí de que dudar de todo es carecer de lo más preciso de la razón humana, que es el sentido común”,
Jaime Luciano Balmes
(1810-1848), filósofo y sacerdote español.


Hay gentes tan llenas de sentido común, que no les queda el más pequeño rincón para el sentido propio”. 
Miguel de Unamuno (1864-1936).
Filósofo y escritor español.


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