jueves 23 abril Columnistas

Alicia Miranda de Parducci amiranda@cincosentidos.org

¿Es necesario el perdón?

Tema sensible pero esencial para  la convivencia armónica y el  bienestar social: el perdón.

Me ha  impresionado la afirmación de  un diplomático y místico sueco (1960) en su diario personal: “el perdón rompe la cadena causal” porque  toca un punto vital para acabar con el círculo vicioso de la ofensa que produce rencor, resentimiento u odio; el odio que genera violencia y esta a su vez más odio y venganza: el pan nuestro de cada día en la sociedad violenta que vivimos.

Ocurre  en todo tipo de relaciones interpersonales, porque nos olvidamos completamente de esa cualidad del corazón humano que es el perdón; porque anteponemos el orgullo que nos impide reconocer nuestros errores y autoperdonarnos; o porque nos hundimos en la culpa y a veces en el miedo de aparecer como débiles si perdonamos o de ser humillados o rechazados si solicitamos el perdón.

Existen muchos prejuicios respecto de perdonar y  ser perdonado. De ningún modo consiste en  reprimir las emociones y sentimientos que despierta una ofensa o error como si este no hubiera existido. Pero, cuando nos aferramos tercamente al resentimiento perdemos la capacidad de ver algo positivo o bueno en la persona que nos ofendió y solo lo medimos bajo el lente del agravio cometido.

El agraviado se confunde y ofende también al reducir a las personas a sus errores, porque, sin duda, todos los seres somos más que nuestras equivocaciones, tenemos también muchísimos aciertos.

Aprender a perdonar  libremente y no cargar  pesos inútiles que nos esclavizan e impiden amar y ser felices es  aprender a pasar las páginas y dejar atrás el rencor que solo sirve  para crear abismos y envenenar la vida.

Perdonar no significa  dejar a un lado la defensa de nuestros puntos de vista y derechos… eso tampoco  es saludable. Es un proceso personal y de diálogo,  a veces largo, porque mientras mayor es la ofensa, más tiempo necesita la herida  para cicatrizar y sanarse…

Una ofensa no sale de la memoria por arte de magia. Habrá circunstancias que nos la recuerden  hasta que deje de constituir un tormento… y sintamos en nuestro corazón que hemos perdonado completamente.

Para librarnos de los rencores no es imprescindible que el ofensor  pida perdón. Tal vez jamás lo haga, incluso porque  ya no vive, está lejos o no es consciente de su culpa…

Sin embargo, en el ámbito familiar el arrepentimiento es necesario para recuperar las buenas relaciones y la confianza,  restaurando  la paz y la concordia.

Dice un autor católico que nuestro mundo necesita urgentemente de perdón, es la manera como puede reencontrar su rostro humano y  armonizarse con la creación entera.

¿Después de esta campaña política tan agresiva, los elegidos y perdedores podrán perdonarse y aceptar sus diferencias con el fin de propiciar gestiones de conciliación y consenso que nos beneficien a todos?

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