La Revista - Logo
Edición del DOMINGO 19 de Abril del 2009 EL UNIVERSO inicio e-mail
::::::::: M E N Ú ::::::::::
    Portada
    El Tema
    Piqueo de la semana
    Lo Nuevo
    Dr. Tecno
    BBC Mundo
    Columnistas
    Cuerpo y Alma
    Tendencias
    Destino
    Cine
    Show
    Gastronomía
    Arte
    Historia
    Libros
    Orientación
    De Cine y Del Resto
    Salud
    Cocina de Patricia
Destino 
Memorias en el equipaje
Diana Núñez de Smolij, San Martín de los Andes
ampliar imagen ampliar imagen

Diana de Smolij (abajo), su esposo Nicolás y sus hijos Ian, Ivana y Krizia, en el resort de nieve Chapelco, en San Martín de los Andes.
Imprimir esta noticia Enviar noticia por e-mail
La tranquilidad, los paisajes montañosos y el ambiente rústico.

Este trío de agradables razones abrigó el alma turista de Diana Núñez de Smolij, representante ante el exterior de la franquicia Equilibrium, del grupo Nobis, durante su permanencia en agosto anterior en San Martín de los Andes, en la región de la Patagonia argentina, a dos horas al norte de Bariloche.

“Tiene un precioso centro de esquí llamado Chapelco. Además de esquiar, manejamos motos de nieve y nos subimos a un trineo halado por unos hermosos perros huskies siberianos robustos y amistosos”, indica esta ejecutiva peruana que lleva 22 años en Guayaquil.

Su esposo, Nicolás Smolij, tiene familia en Neuquén. “Ellos nos recomendaron visitar San Martín de los Andes en lugar de Bariloche. Alquilamos un vehículo. El camino fue precioso por tierra, lleno de paisajes hermosos, ríos, nieve y pinos de todos los tamaños. Nos dijeron que era ideal tomar el desvío y quedarse al menos un día en Villa La Angostura, que es lindísimo, pero esa vez no pudimos porque los caminos estaban siendo reparados”, señala.

San Martín de los Andes se mostró ante Diana y su familia como un tranquilo pueblo rodeado de montañas boscosas que conforman el parque nacional Lanín, a orillas del imponente lago Lácar. Las casas son hechas de pino y la calle principal está llena de tiendas de originales y modernas artesanías y restaurantes. “La gente es muy cálida y sencilla, todos sonríen amistosamente, los autos y casas quedan abiertos todo el tiempo porque es muy tranquilo y no se desconfía de nadie”, indica.

“Nos hospedamos en un chalé lindísimo en la loma del bosque, rodeado de árboles y animalitos, que tenía una deliciosa chimenea que nos calentó agradablemente”, dice acerca de San Martín de los Andes, “un rincón acogedor, tranquilo y pintoresco en el que nos encantaría quedarnos por mucho más tiempo”.


© Derechos Reservados 2004 Compañía Anónima EL UNIVERSO. Todos los Derechos Reservados