Contaban con una escritura jeroglífica de más de 700 signos, única en la América precolombina, fueron hábiles arquitectos, arriesgados comerciantes y geniales artesanos.
Se desenvolvieron en una sociedad agraria con sistemas religiosos bien desarrollados que veneraban el cosmos.
Las dinastías reales abarcaron poderosos gobernantes que construyeron exóticos templos y centros ceremoniales que perduran hasta hoy.
El área ocupada por este pueblo enigmático y misterioso abarca aproximadamente 324.000 km² de lo que hoy son los estados mexicanos de Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo, y además la totalidad de Guatemala, Belice y la zona occidental de Honduras y El Salvador, zona toda situada por debajo de los 1.000 metros de altitud y con altas temperaturas durante todo el año.
Los tres periodos en que se divide la evolución de la cultura maya son el Preclásico, entre el año 1.000 aC. y el 250 dC.; el Clásico, del 250 dC. al 900 dC.; y el Posclásico, desde el 900 dC. hasta la llegada de los españoles.
El periodo Clásico es conocido como la Época de Oro de la civilización maya y es durante esta era en la que se forman alrededor de 60 ciudades-estados cada una controlando aproximadamente 2.500 km² y que en su conjunto albergaron una población de tres millones de habitantes, pero en ciertas ocasiones estas “ciudades-estados” se unieron en “estados regionales” que tenían su sede en los principales centros del mundo maya como son Uxmal, Palenque, Cobá, Chichén Itzá, Calakmul, Tikal, Caracol, Yaxchilan y Copán.
Tikal, en Guatemala, ha sido considerada siempre como la mayor ciudad maya, ya que su área central llegó a tener 123 kilómetros cuadrados y una población mayor de 60.000 habitantes.
A pesar de que Copán, ubicada en el occidente de Honduras, a 164 km de San Pedro Sula y a 438 km de la capital Tegucigalpa, únicamente ocupaba 24 km² con una población de 21.000 habitantes, era un centro maya muy avanzado en muchas artes y su elegante metrópoli hasta el día de hoy cautiva a los arqueólogos y visitantes, algunos de los cuales comentan que “Tikal es como Nueva York y Copán es como París”. El paisaje maravilloso y selvático de Copán, ubicado a 600 metros sobre el nivel del mar, flanqueado por el río del mismo nombre, amanece todos los días cubierto por un manto de gruesa neblina que da al lugar un ambiente de armonía, paz y misterio hasta que, a media mañana, se disipa la bruma y aparece el sol.
Al mismo tiempo la imponente y majestuosa Copán con sus suntuosas plazas y sus elegantes y decorados edificios rodeados de una exuberante y cautivante vegetación tropical de gigantescos árboles de pino, roble y ceibo, guardianes de esta escondida maravilla del mundo que en 1980 fue declarada Patrimonio Mundial por la Unesco.
El núcleo urbano de Copán lo compone el Grupo Principal, que era el centro político, cívico y religioso donde sobresalen la Gran Plaza y la Acrópolis, a las que rodean más de 3.400 edificios, la mayoría adornados con bellas esculturas en piedra. Los arqueólogos opinan que ninguna otra ciudad maya se destaca tanto en esta forma de arte que siglos después les diera la clave para interpretar el significado de la arquitectura maya.
La Escalinata de los Jeroglíficos es la más larga que se haya descubierto en el mundo maya y en esta se conmemoran eventos importantes durante el reinado de los primeros doce reyes de Copán.
El Campo de Pelota de Copán ha sido descrito como el más bello del periodo Clásico maya. El juego, que tenía connotaciones cósmicas y religiosas, era practicado con una pelota de hule sólido muy pesada a la cual los jugadores podían tocar solo con sus caderas o muslos, so pena en caso de perder de ser enviados a un sangriento sacrificio.
Los suelos fértiles del Valle de Copán y el agradable clima permitieron a sus pobladores mayas desarrollar una agricultura exitosa basada principalmente en el maíz, fréjol, calabaza, ají vainilla, algodón, tubérculos, zapote y especialmente cacao, cultivo del que fueron pioneros en su cultivo comercial y que vendían a los aztecas para el famoso chocolate o Xoco-atl en idioma maya.
Sus pobladores se dedicaron además a la caza, la pesca y a tallar minerales como el jade y la obsidiana.
Las dinastías de Copán se iniciaron en el año 400 dC. con la llegada del primer gobernante Yax K’uk Mo’ y concluyen con el gobernante número 16 Yax Pasaj Chan Yoaat en el año 820 dC., siendo el gobernante número trece, llamado 18 Conejo, que gobernó de 695 a 738 dC., el que más construcciones realizó en Copán y a él se le deben las espectaculares estelas mayas, el Campo de Pelota, varios altares y la parte inferior de la Escalinata de los Jeroglíficos.
La sobrepoblación de Copán durante el siglo VIII trajo consigo la deforestación y la afectación del sistema agrícola, y que los pobladores se esparcieran a áreas aledañas cuyos suelos no eran apropiados. Además, los drásticos cambios climáticos fueron la causa de muchas adversidades y enfermedades que posiblemente acabaron con Copán.
Hoy Copán florece de nuevo como el principal centro turístico de Honduras y como un ejemplo en el mundo de investigación y conservación para el desarrollo sostenible de un sitio arqueológico patrimonio de la humanidad y orgullo de todos los hondureños.
En la zona maya descrita anteriormente, hoy habitan millones de personas, muchas de las cuales descienden de los mayas y conservan con orgullo sus costumbres, mitos y tradiciones.