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Edición del DOMINGO 12 de Abril del 2009 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Arte 
Miradas panorámicas, muralismo de Ivo Uquillas
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El artista con su mural La Pachanga, en el centro comercial Paseo Shopping (Portoviejo).
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Texto: Moisés Pinchevsky

Los murales de este pintor, escultor y poeta manabita reflejan una imagen positiva, crítica y profunda de su provincia y el país en su conjunto.

Son catorce músicos que encienden una fiesta interminable a la que están invitados los humildes y los adinerados, los mestizos y los negros, los jóvenes y los viejos, aquellos leales que asisten con su tierna esposa y esos audaces que se contonean con sus voluptuosas amantes. También están los “bacanes” que con mirada pícara desean vacilarse a cualquiera y muy de cerca se asoman los más tímidos, aquellos que aún no se deciden a sujetar la cintura de la mujer que les gusta.

La alegría es tan evidente que hasta resulta fácil percibir la música que agita los corazones de los invitados a este jolgorio, entre ellos la reina del pueblo, que capta la mirada de muchos, incluso de un Gabriel García Márquez que bajo un sombrero de paja toquilla parece atrapado por el realismo mágico del mural La Pachanga, elaborado por Ivo Uquillas y ubicado en el interior del centro comercial El Paseo Shopping, en Portoviejo.

Magia y realidad
La voz grave, casi de tenor, de Ivo Uquillas explica que su trabajo apunta a ser, sobre todo, alegría, “que imprima optimismo, porque la realidad ya trae tristezas”. Las alegrías que expone provienen de la cotidianidad urbana. Él dice dejarse transportar por la magia de la realidad para depositar su visión en el lienzo, en donde construye una “caricatura de la calle”.

“Veo, por ejemplo, que una familia se transporta en una sola bicicleta por el asfalto. Allí hay símbolos de la realidad social, pero también hay símbolos de amor, de unidad”, señala este artista que además puede encontrar sus visiones en las noticiarios, en los que recuerda haber visto un funeral que, luego, le sirve como imagen para una obra. “Allí incluyo los pies de un hombre misterioso que se asoman cerca del muerto, quizá sea el asesino o el amante de la viuda que espera para consolarla”, indica Uquillas, quien en el 2007 fue nombrado Personaje del Año, según una encuesta organizada por el diario local El Nuevo Empresario.

La obra de Uquillas contiene esa realidad nacida de una “libertad infinita para narrar. Hay millones de entradas y salidas que puede tomar el artista en su obra”, la cual busca mostrar, como en el caso de La Pachanga, la gente amigable de Manabí, “donde es tan fácil hacer una gallada o mantener el cariño de los viejos amigos para charlar por horas interminables, bailar hasta el amanecer o comerse un encebollado de pescado. “Esta es la tierra donde hasta los ladrones son más honrados”, indica con orgullo este hombre nacido hace 53 años en Santa Ana, pero criado desde siempre en su adorado Portoviejo.
Ese orgullo manaba también lo transmite en la obra que tiene en el ingreso de Manabí desde Guayas.

Historia y orgullo
Ivo Uquillas tiene una producción abundante y muy alabada en pintura y escultura, pero son sus murales los que más han captado la atención del público debido que han sido expuestos en lugares públicos de tráfico masivo.

Sin duda, el más conocido es el que realizó hace año y medio para el mausoleo de Ciudad Alfaro (Montecristi), sede de la Asamblea Constituyente. “Allí la historia me puso el guión de la obra; no tuve que inventar nada, la historia está escrita”, señala el artista sobre ese trabajo que narra en  265 metros cuadrados su visión estética sobre el pasado del país.

En esta obra, una escultura de Eloy Alfaro, que es el personaje principal, permanece rodeada por ese mural que comienza con la imagen de dos indígenas en una vasija de barro, que simboliza el vientre materno, aunque también exhibe a los nativos de este territorio sometidos en inmensos rostros con los ojos cerrados “porque no tenían derecho a conocer su entorno, a ver el paisaje, a leer, al conocimiento”, explica Uquillas. El centro del mural recuerda el fusilamiento de los tres primeros mártires de la revolución liberal y, a su lado, aparece una mujer con los ojos cerrados, sin derecho a la educación, pero cargando a un niño que tiene un libro en sus manos, en referencia al cambio en las futuras generaciones.

Uquillas utiliza el mural para una crítica social que involucra a pobladores de la Costa, Sierra y Amazonía, pero su espíritu optimista (el de Ivo, el de los ecuatorianos) finalmente apunta a alabar momentos ilustres de la historia nacional, como la introducción del ferrocarril en Ecuador, obra ejecutada por un Alfaro que a través del trabajo de Uquillas se muestra vencido y, a la vez, victorioso.

Así es el mundo: un universo de realidades que chocan con violencia, pero que terminan abrazándose para conformar, gracias al talento de Uquillas, un realismo urbano, histórico, crítico y desesperadamente optimista.

Blog: http://ivouquillas.blogspot.com


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