‘Conflicto superado’
Cuando leí una carta relacionada con un problema conyugal en el que una mujer con cuatro hijos pequeños había sido traicionada por su esposo, sentí mucha tristeza. Una tristeza ajena y al mismo tiempo muy cercana. Yo pasé por la misma situación hace cinco años, pero ahora tengo 55 bien vividos y felices, y puedo compartir cómo pude salir de la depresión y cómo se salvó mi matrimonio.
Quienes hemos sido traicionados sabemos que es muy doloroso, porque uno se entrega a su pareja en cuerpo y alma con la esperanza de construir una familia feliz. Bueno, pasé dos meses sufriendo, tratando de comprender por qué me sucedió a mí. Pero un buen día llegó a mi vida una buena amiga de la casa, quien era psicóloga, e hizo que mi esposo y yo pensáramos en qué nos habíamos descuidado como pareja. Primero nos habíamos dedicado mucho a trabajar hasta cansarnos, no salíamos a disfrutar de la vida y estábamos más preocupados por los gastos de la casa, por la comida, en fin. Y lo más importante, no habíamos estado alimentando el amor que ambos sentíamos, pero que creíamos haberlo perdido. Habíamos caído en la monotonía. Hasta que mi esposo me confesó que se involucró con otra mujer porque extrañaba sentirse mimado y que le dijeran palabras de amor. Incluso llegó a pensar que amaba a su amante porque sus encuentros con ella eran muy apasionados; él creía que era el amor verdadero, sin embargo, solo era una ilusión.
Después de recapacitar me pidió perdón y yo a él, porque cuando una relación anda mal, es por culpa de dos. Así que ambos decidimos que no valía la pena destruir nuestro hogar por aspectos que tenían solución. Comenzamos a salir a divertirnos, a bailar, a tomar unos tragos, a organizar salidas íntimas o simplemente a caminar. Nos dimos cuenta de que aún estábamos enamorados, de que nos amábamos profundamente y que habría sido un error si nos hubiéramos separado por un desliz del pasado, que debió quedar justamente en el pasado. Así que mujeres y hombres, valoren a sus parejas y esfuércense por mantener su hogar y, sobre todo, para ser un ejemplo para los hijos y el mundo.
María Teresa,
Guayaquil
Envíenos sus comentarios recordándonos su caso y lo acontecido después de las consultas. (elespecialista@eluniverso.com)