Zeus, el león de la casa
Tiene unos enormes ojos color miel, una mirada profunda y unos afilados colmillos. Está en la puerta de entrada a la casa, como un perro guardián, aunque en realidad de canino no tiene nada. Se llama Zeus, es un león y es la mascota consentida de Tomás Salomón.
Lo adoptó cuando tenía 20 días de nacido porque la leona madre, de propiedad de unos amigos de su papá, lo rechazaba y corría el riesgo de morir.
Se lo regalaron y entonces empezó una tarea de aprendizaje e investigación para su cuidado. Tomás averiguó en internet, se contactó con zoológicos en Kenia y se dedicó a buscar el tipo de alimentación más adecuada. “Me dijeron que lo más parecido a la leche de león era la de cabra, así que me contacté con un señor que vendía en la calle y me despachaba un litro diario”, cuenta él.
Pero la demanda se incrementó con el crecimiento de Zeus, que consumía luego un galón diario. El proveedor ya no se alcanzaba a cubrir esa cantidad, por lo que Tomás viajó a Zapotal para conseguir más leche y alguien que le despachara para toda la semana.
Con el contacto hecho, tenía las provisiones suficientes. El león fue alimentado con biberón hasta que le salieron los dientes. Entonces se le empezó a mezclar la leche con carne cocinada para que le tomara gusto a la comida.
El león consume entre 40 y 35 kilos de comida cada dos días. Ingiere carne molida, hígado, menudencia de pollo o aves y leche. Una persona de servicio le cocina cada día su comida.
Tomás dice que es una experiencia grandiosa criar a Zeus. Cuenta que es más cariñoso que un perro, que se acerca a recibirlo cuando llega y que está acostumbrado al contacto con la gente. “Cuando tenía cinco o seis meses andaba dentro de la casa y dormía en mi cuarto”, señala.
Ahora permanece en el patio, suelto y no se altera ante la presencia de extraños. Incluso comparte con los tres perros que hay en la casa y duerme con ellos.
Zeus tiene un año dos meses y cuenta con asistencia de un veterinario, que le controla el peso, le da vitaminas y le aplica sus vacunas.
El cachorro pesa 100 libras, pero está creciendo –al igual que su melena– y puede llegar a pesar hasta 600. Por eso se le adecúa un cerramiento especial en la hacienda de la familia para que pueda jugar y correr con libertad.