Más de dos horas tomaron los arreglos florales de las carrozas

A las 02:15 de ayer unas 30 personas   adornaban  con flores de colores rojo, amarillo y blanco las dos  carrozas en la que las imágenes de Cristo del Consuelo y la Virgen Dolorosa iban a recorrer las 17 calles de la tradicional procesión.

En el patio de la parroquia Cristo del Consuelo  colocaban  con cinta adhesiva y grapas las flores, mientras le daban forma al arco de cada carroza.

Ellos  integran distintos grupos de la parroquia, como  los Caballeros de Cristo del Consuelo. Había menos devotos en esta tarea en relación con el año pasado,       cuando a esa misma hora trabajaban  un centenar entre  niños, jóvenes, adultos y personas de la tercera edad.

Esta  reorganización para cumplir las tareas fue atribuida por los fieles al párroco de esa iglesia, Miguel Duarte, quien, dijeron,   redistribuyó los grupos  con el fin de lograr una mejor organización del evento.

También el movimiento disminuyó. Ahora hacían sus labores  casi en silencio. Los pocos comentarios iban en torno a la hora estimada en la que sacarían la imagen de Cristo del Consuelo y en que posiblemente  esta vez el recorrido sería más extenso que el del año pasado, pues aquel había durado solo tres horas.

El arreglo, que comenzó a la medianoche,  ahora concluyó alrededor de las 02:30 y  lo  que tradicionalmente se hacía  en ese instante que  era rezar el vía crucis, esta vez fue obviado.

Los fieles se dividieron en varios grupos que se dedicaron  a platicar, dormir en improvisadas camas formadas por cartones y periódicos. También salían  del recinto religioso para tomar un café o comer algo en los puestos de comida que se habían ubicado en el sector. 

En cambio,  dentro de la iglesia se intensificaba el movimiento de devotos que comenzó desde las 21:00 del pasado jueves. Centenares de feligreses portando imágenes, escapularios y rosarios participaron de oraciones desde las primeras horas de la noche anterior hasta minutos antes  de la procesión.

Algunos fieles prefirieron mantenerse en vigilia, decenas hicieron largas filas para confesarse, mientras que un grupo pequeño optó por acomodarse en las bancas y en el piso, o arrimarse a las paredes para dormir varias horas.

“Quiero estar en buenas condiciones para la procesión”, remarcó Carlos Soto, de 37 años, quien llegó al templo acompañado de su esposa y sus tres hijos pequeños.

En las afueras de la iglesia, miles de fieles de varias ciudades  llegaron a partir de las cinco de la madrugada, hora en que la imagen de Jesús en la cruz fue colocada en la carroza.

Quienes  se encargaron de los arreglos regresaron al patio de la parroquia y sacaron con mucho cuidado la imagen. La poca iluminación dificultaba esa tarea y tomó media hora.

Los feligreses se dividieron en dos grupos: los hombres escoltaron  la carreta de Cristo y las mujeres la de la Virgen, que fue colocada a la medianoche. 
A esa hora también comenzaron a llegar paulatinamente decenas de policías, quienes realizaron un amplio cerco alrededor de las figuras.

Espera un milagro
Mercedes Wong
EDAD: 55 años.
EN LA PROCESIÓN: Desde 1964.
ACTIVIDAD: Participa en la preparación de las carrozas desde hace 25 años.  

Mi salud sigue estable
“Aún tengo el problema de descenso de útero, lo que me impide hacer esfuerzos. Los médicos me dijeron hace dos años que me quedaba poco tiempo de vida, y aquí sigo porque me encomendé al Cristo del Consuelo. Él ha mantenido mi salud estable, por eso mi fidelidad”.

María Peralta Arroyo
comerciante
“Desde hace más de 28 años vengo ininterrumpidamente a la procesión y ayudo en lo que pueda”.

Pedro Marín
CONDUCTOR
“Este año parece que hubo un  poco de restricciones, pero la fe igual se mantiene intacta”.