Sentir el más mínimo cosquilleo en la piel despierta unas ganas irrefrenables de aplacarlo. Para muchos la mejor solución es rascarse, pero ¿por qué provoca alivio? En internet el portal elmundo.com.es recoge un reciente estudio estadounidense donde se señala que el sosiego se logra gracias a la inhibición de actividad de un tipo de neuronas de la médula espinal que transmiten, entre otras sensaciones, la de picor.
Glenn Giesler, principal autor de la investigación, dice que previamente debe haber picor para que la simple fricción de la piel sea capaz de bloquear la actividad de estas células, pues es esta última sensación la que las hace “sensibles” al rascado.
Este experto de la Universidad de Minnesota (EE.UU.) remarca que si no existe un estímulo de prurito previo, el rascado no produce efecto sobre las células. Agrega el interés de hallar medios –medicina o estimulación eléctrica– capaces de poner en marcha la inhibición que consigue el rascado, para evitar los daños que sufren algunos enfermos que necesitan rascarse continuamente.