En Latinoamérica, la tendencia a usar vehículos de gas con sistemas técnicamente aprobados lleva casi dos décadas. En el país empieza como un plan piloto al que se han sumado unos 1.200 taxis en diez meses.
A lo mejor no se percate de ello al abordar el vehículo, pero en ocasiones el medio de transporte que usa (llámese taxi cooperado, amigo o pirata) podría resultar una bomba de tiempo. Para muestra un botón: el pasado 9 de marzo, el conductor de un taxi y el pasajero resultaron con quemaduras de tercer grado luego de que el automotor estallara en llamas.
Según los testigos, una fuga de gas provocó el incendio cuando el usuario encendió un cigarrillo dentro del carro, aunque la CTG confirmó que el vehículo funcionaba con combustión a gasolina.
El uso del gas en automotores es una tendencia generalizada en Europa y América Latina desde hace dos décadas, debido al ahorro, el mejor funcionamiento del motor y las bondades medioambientales. Pero en Ecuador se ha venido aplicando de forma rudimentaria, convirtiéndola en un riesgo antes que en un beneficio para la población.
El argentino Alfredo Cabrera, quien se desempeña como gerente técnico de Controlgas, un centro de servicios especializado en la conversión y mantenimiento de sistema de carburación a gas, dice que su país fue uno de los pioneros en desarrollar el tema en Latinoamérica. Y hoy locomotoras, trenes, barcos, vehículos particulares y de transporte público lo utilizan como combustible. Se emplea con éxito desde hace 18 años, al punto que existen cadenas nacionales de gasolineras exclusivas de gas o mixtas.
Italia, Pakistán, Brasil, Alemania, Francia, Reino Unido y España también han apostado por este elemento, aunque en este último país su utilización se reduce a autobuses y camiones de recogida de basura.
En otros, en cambio, se ha consolidado con fuerza. Así, según datos de la empresa Gas Natural, Argentina disponía en el 2007 de 1’663.340 vehículos y 1.713 estaciones de servicio de gas; Brasil de 1’476.000 y 1.561, respectivamente.
Italia (según el sitio www.navactiva.com) es el país europeo más involucrado en su uso, con 433.000 vehículos, 609 estaciones y más de 50 años de experiencia.
“Ecuador es el que menos desarrollo tiene a nivel de Latinoamérica en el tema del gas. Perú es el que más lo desarrolló después de Argentina”, dice Cabrera. De hecho, en el país vecino el transporte público funciona a gas.
En Ecuador se están dando los primeros pasos. La ley vigente prohíbe el uso de cilindros de gas subsidiado en los vehículos particulares y de transporte, pero una normativa permite la instalación de un sistema técnico y el abastecimiento de gas en gasocentros a 2.500 taxis cooperados (amarillos).
El propósito, explica César Sacoto, director regional de Hidrocarburos, es generar un beneficio de ahorro y seguridad para el conductor y el usuario. Estima que actualmente unos 1.100 taxis se han acogido al plan, que consiste en la instalación del sistema italiano Lovato (el único permitido por el INEN) y el abastecimiento de gas en gasocentros autorizados.
Hay tres talleres aprobados para la conversión a gas: Controlgas, en la cdla. Bellavista; Vehigas, en la 12ª etapa de la Alborada, y Lovato, en la av. Barcelona, en los cuales el precio de instalación fluctúa entre los $ 500 y $ 620, según las características del carro (si es a inyección o carburación). Y tres gasolineras: las de Petrocomercial en la av. Machala y Manuel Galecio, y en la av. Quito, y la Repsol frente a la terminal terrestre.
Según George Mera, presidente de la Unión de Cooperativas de Taxistas del Guayas, que agrupa a 137 cooperativas, de los 12.000 taxis que circulan en Guayas unos 3.000 trabajan a gas. De esos, asegura, 1.800 ya entraron al plan piloto. Otros 1.200 aún faltan por regularse. Lo hacen de a poco, dice, por el costo que implica el sistema y la compra del tanque estacionario.
Las ventajas, a más del ahorro, dice Mera, es que el gas tiene más octanos (110) que la gasolina (80), lo que permite que el carro se deslice mejor, las bujías duren más y el aceite se ensucie menos. “En eso gana el taxista en mantenimiento de la unidad”.
El kilo de gas en las gasolineras se comercializa a $ 0,33. Un tanque se llena con $ 6,60 y permite al conductor rodar de 300 a 350 km. Para cubrir el mismo espacio tendría que cargar al menos 6 galones de combustible, lo que representaría entre $ 9 y $ 15 según el tipo de gasolina.
“Con gas se dan cada 7.500 km los cambios de aceite, no cada 5.000 km”. La diferencia con otros países es que utilizan el GNC (Gas Natural Comprimido) también llamado GNV (Gas Natural Vehicular), mientras que en Ecuador se usa el GLP (Gas Licuado de Petróleo).
Aun así el beneficio ecológico es significativo. El gas genera entre el 8% y 10% de contaminación sobre el 100% del diésel y la gasolina. Si se usara el GNV, la contaminación sería casi cero.
Pero el mayor aporte sigue siendo para el usuario. El sistema Lovato garantiza seguridad porque utiliza válvulas que hacen expulsar gas fuera del vehículo en caso de detectar fugas. El tanque usado es más resistente y no explota si hay accidentes, porque resiste altas temperaturas.
Sacoto dice que pese a la prohibición, vehículos particulares y de transporte siguen usando el gas de uso doméstico. Por eso continuarán los operativos. Pero hace una alerta a los usuarios: si se acerca al taxi y este huele a gas, es señal de que no cuenta con un buen equipo, entonces es preferible no tomarlo.
El gas es bueno, económico, tiene virtudes, siempre y cuando esté bien instalado”.
Alfredo Cabrera, gerente técnico de Controlgas
¿Es tan seguro el carro de gas como el de gasolina?
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