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Edición del DOMINGO 5 de Abril del 2009 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Sin trabajo ¿qué hacer?
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La falta de empleo causa malestar familiar. Cuando hay desunión el problema es mucho más serio y afecta el hogar.

Cuando Julián, un vendedor de artículos varios, recibió la noticia de su despido no supo qué decir. “En ese momento solo pregunté, ¿pero qué paso? y el jefe de Recursos Humanos de la empresa tampoco me dio mayores explicaciones, solo recibí las gracias y que regrese a la semana siguiente a retirar mi liquidación”.

Julián desesperado se fue a conversar con un amigo y él lo tranquilizó. Le dijo que a sus 24 años tenía más posibilidades de conseguir un empleo que él a sus 45. “Me sugirió que no me deprima y que empiece a buscar con tranquilidad”, recuerda.

La psicóloga clínica Glenda Pinto Guevara, con un posgrado en Recursos Humanos y asesora empresarial, dice que la forma de reaccionar ante el desempleo dependerá entre otros factores de la personalidad de cada uno. Como dicen los psicólogos, las reacciones ante un evento dependen de las diferencias individuales. Hay quienes con inmediatez empiezan a movilizarse para salir de esa situación, actuando de forma positiva y esperanzada, confiando en sus posibilidades, y otros, por el contrario se sienten hundidos y sin fuerzas para iniciar la búsqueda de empleo, pierden la confianza en sí mismo y en sus capacidades.

No obstante, hay una serie de sentimientos comunes que sufren quienes han perdido su trabajo. Sienten vergüenza por estar desempleados al responder a la simple pregunta ¿en qué trabajas? o por tener que buscar un empleo en esa condición.

También experimentan, agrega Pinto, una sensación de fracaso por no haber logrado permanecer en ese puesto de trabajo. Se sienten culpables creyendo que no han sido lo suficientemente eficientes en el desarrollo de sus funciones y que no han sabido mantener su puesto, sin tener en cuenta los factores externos que han podido generar esa situación como la necesidad de reducir personal o el cierre de la empresa.

Efecto no es comparable
El desempleo no afecta por igual a todas las personas, su efecto no es comparable en alguien joven e independiente que ha perdido su empleo con un padre de familia que tiene que hacer frente a los gastos familiares. Este no solo deja de ingresar dinero en su casa, sino que además considera que su rol de cabeza de familia queda desvalorizado, se siente impotente y frustrado. Pero hay que reaccionar y salir de esa situación, dejar de autocompadecerse y buscar soluciones.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que el 75% de los desempleados presentan síntomas que no tenían antes de encontrarse en esta situación, la falta de empleo reduce los ingresos y margina socialmente a la persona que lo padece. En situación de desempleo se presentan síntomas como neurosis, irritabilidad, ansiedad, depresión, insomnio, pesadillas, terrores nocturnos y alteraciones sexuales.

Fundamentalmente se produce una disminución de la libido, impotencia, eyaculación precoz y anorgasmia. Además la persona tiene sentimientos de culpabilidad, disminuye su propia autoestima, comienza a tener problemas en casa. Incluso la pérdida del ingreso suele acarrear un cambio en los roles y con ello se produce una trasformación en el poder dentro de la familia, ya que aquel que posee el dinero generalmente ejerce la autoridad. Mucho del respeto y prestigio dentro de la familia lo da la competencia laboral.

Con todo ello, las personas que pierden su empleo se enfrentan a un estrés agudo, y suelen presentarse tres conductas frecuentes cuando reciben la noticia: en principio, la negación, que no significa que el individuo no se dé cuenta de que se quedó sin trabajo, sino que su parte afectiva o reacción emocional lo mantiene “aislado”, psicológicamente hablando, y entonces parece que está tranquilo, indiferente, como si no pasara nada.

Después llega el enojo o rabia hacia el exterior, volviéndose irritable y agresivo. En esta etapa son frecuentes los conflictos con la pareja y los hijos. En ocasiones, aunque no es tan común, puede haber agresiones contra personas de la empresa donde laboraba, por ejemplo, contra el jefe o compañeros, culpabilizándolos de los hechos. Y otra reacción, muy frecuente en América Latina, es recurrir a medidas de solución inapropiadas, como el consumo inmoderado de alcohol.

Asimismo la pérdida de empleo puede afectar severamente la salud mental de una persona, sobre todo si se trata de un adulto en edad productiva. Esto es comprensible porque el individuo experimenta una sensación de amenaza o miedo, es decir, siente que está en riesgo su supervivencia y la de quienes dependen de él.

Por todo ello, dice Pinto, quien está desempleado, “debe tratar de mantener actitud positiva dentro de las circunstancias, entender que lo que le sucede es producto de una crisis que debe superarse, y pensar que tiene capacidad para solucionar el problema. Pero si lleva mucho tiempo buscando empleo sin éxito, lo mejor es tomar opciones y alternativas para modificar su actividad laboral, es decir, si es ingeniero y no encuentra puesto en esta categoría, puede aceptar un cargo de menor rango de manera temporal.

Papel de la familia
Si hay alguien que puede proteger al que se queda sin trabajo de caer en cualquier trastorno es precisamente la familia, según Pinto. Por eso la actitud que esta adopte, es decisiva para que el desempleado pueda llevar de la mejor forma posible su nueva situación. Por ello se deben tomar en cuenta las siguientes sugerencias:

Deben pensar positivos: Hay que hablar del tema con naturalidad y hacer ver que es un problema de toda la familia, no solo suyo, y que aunque es grave lo van a superar juntos.

Hay que insistirle en que “no somos lo que ganamos, sino el potencial que llevamos dentro”. Hacerle ver sus virtudes y logros. Sobre todo, muéstrese solidario en todo momento, aunque usted también enfrente una crisis, ayudará a todos a ser más positivos.

No ha que quedarse al margen: Ayúdele activamente a buscar trabajo.

Armense de paciencia y valore con él las alternativas que se ponen por delante.

No deje que su familiar desempleado traicione sus propios intereses y sus preferencias cogiendo lo primero que surja por el mero hecho de no laborar.

Si mientras llega el nuevo trabajo dedica tiempo a otros menesteres, no muestre extrañeza cuando le diga que está cansado, pues el trabajo remunerado no es la única actividad que requiere tiempo y cansa, buscar trabajo o cuidar a los niños, por ejemplo, es agotador.

El desempleo aísla poco a poco a quien cae en él, una soledad que es la culpable de muchas de las nefastas consecuencias que acarrea. No lo olvide y haga todo lo que esté en su mano para que su familiar no se sienta solo y se relacione con otras personas. Y, si a pesar de todo, el cariño de la familia no es suficiente busque ayuda psicológica.

Fuentes: Asesoras empresariales, Glenda Pinto Guevara. Telfs.: 09-961-2322, 2324-0666 y Sylvia Orellana de Castillo. Telfs.: 600-0945-6, 09-940-8283.

Tips para desempleados
Sylvia Orellana de Castillo, asesora en selección de personal y preparación para entrevistas de trabajo, da algunos tips que deben tomar en cuenta los desempleados para poder aplicar:

Acepte lo sucedido: No pierda la calma ni se desquite con nadie.

Repase todos sus logros laborales y personales y deles el valor que tienen, piense que si lo pudo hacer antes, lo va a poder hacer de nuevo.

Saque provecho a la crisis y acérquese más a sus seres queridos con quienes posiblemente no tuvo  el tiempo  suficiente para compartir debido a  sus obligaciones laborales. Encontrará en ellos las razones necesarias para mirar el futuro con optimismo.

Converse con su familia abiertamente, nadie mejor que ellos para intercambiar sus sentimientos actuales, déjese apoyar.

Realice con su familia un plan financiero,  prioricen los gastos y plantéenlo como un compromiso en el que todos estén involucrados.

No busque empleo hasta que haya podido cerrar el capítulo anterior, a nadie le interesa escuchar sus frustraciones y resentimientos.
uNunca hable mal de su ex empleador con nadie.

Prepárese muy bien para iniciar su nueva búsqueda de empleo, no improvise, piense bien qué quiere y con qué herramientas cuenta para lograrlo, haga una estrategia y póngala en blanco y negro.

Actualice su hoja de vida, destaque sus logros y sustente cuál podrá ser su valor agregado.

Haga una lista de contactos que le puedan dar luces de dónde puede haber una oportunidad de trabajo acorde a sus capacidades y una lista de empresas donde a usted le interesaría trabajar.

Manténgase ocupado y positivo, nada en esta vida sucede en vano y mientras más calmados y optimistas nos mantenemos más sencillo será poder ver oportunidades y alternativas.


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