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Edición del DOMINGO 5 de Abril del 2009 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Il Buco ‘Con amore e sapore’
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Il Buco: junto a Villa Delizzia, frente al Parque de Urdesa.
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por: Epicuro

Uno de los grandes aciertos que tiene el ogro Darío en su restaurante Villa Delizzia  es saber rodearse de colaboradores talentosos, amables, enamorados de su trabajo.

El nuevo sitio, adjunto al lugar italiano, constituye una muestra de aquello. Darío trabaja mucho con mujeres porque sabe que ellas pueden transfigurar las cosas. El caso de Maluchi Vivar es realmente especial. Pintora de talento, teclista por afición (como el mismo Epicuro), parece volcar su entusiasmo en todo lo que emprende.

Tremendamente extrovertida, entra en inmediata comunicación con la gente, pone en sus ojos claros todo el ímpetu de sus ilusiones, disfruta creando platos, ensaladas mágicas, hongos rellenos, pequeñas maravillas que exigen tiempo y que sus clientes comerán en minutos. Maluchi derrama entusiasmo en todo lo que hace: crea publicidad gráfica, esculpe, elabora collares, colecciona momentos, seguramente escribe poemas,  desde luego cocina (saber cocinar es para mí, en la actualidad, parte de la cultura general, así como catar vinos).

La palabra entusiasmo viene del griego y significa el origen, inspiración divina, fervor interior, exaltación del ánimo. Actualmente  la usamos para expresar el dinamismo emotivo que uno pone en las obras, los escritos, todo lo que se hace o crea. Encuentro el mismo fervor creativo en Luigi, Ángela, Paolo Passano con su slow food, Carlo Colombara, don Francisco, Miguel Toro, Carlos y sus tascas.

Un desayuno dominical en Il Buco puede convertirse en experiencia inolvidable. Picando de muy poquito, con gran parsimonia, Epicuro probó veinte especialidades, disfrutó de una tertulia memorable con Maluchi, Irene (que en griego significa “aquella que trae la paz”) bebió Falerno di Masico (el vino más antiguo del mundo, pues se habla de él desde hace más de dos mil años), Brunello di Montalcino, en medio de mezclas idiomáticas en las que abundaban términos hispánicos, recuerdos de la bella Italia. Habría después una sesión con música electrónica, Beethoven, Liszt y Bach.

Il Buco es un sitio diferente, a la vez por la gente que labora allí, la enorme cantidad de posibilidades  gastronómicas que propone, las locuras insólitas que llevan a Maluchi a ensaladas disparadas (espinaca, albahaca, cebolla perla, queso feta, bolitas de gorgonzola, tajadas de mango, aguacate, para citar una de tantas). Desde luego, tortillas, torta Pascualina de acelgas, croissants, muffins, la exquisita “bomba a la crema”, pizzas.


En cuanto a lo que los italianos llaman panini, nos toca un festival de panes caseros con aceite de oliva, berenjena, salchichas calabresas, prosciutto, mortadela, mozzarella, tomate, rúcula, vinagre balsámico, tomates, pimientos... en pocas palabras, la cuenca del mar Mediterráneo en su mesa. 

Insisto en que todos los panes se elaboran en el mismo restaurante. Logran también allí un excelente pâté de hígado de pollo. Los postres hablan de un superpastelero al que desdichadamente no pude estrechar la mano. Sabemos que la bodega de vinos de Villa Delizzia es de obligada visita, por su originalidad.

Al ogro Darío debo indicarle que la primera vez que visité su restaurante estuve muy decepcionado. La calidad era muy por debajo de lo que esperaba, pero en la actualidad se ha dado un giro total con Daniel en la cocina y aquellas mujeres hermosas, llenas de vitalidad, enamoradas de su trabajo.


El público sintió la diferencia. La asistencia masiva de la clientela lo ratifica los fines de semana. Les recomiendo desayunar un día domingo en Il Buco: lo pueden hacer hasta las 12:00 del día. Déjense aconsejar y guiar. Vale la pena.

Insisto en que todos los panes se elaboran en el mismo restaurante. Logran también allí un excelente pâté de hígado de pollo. Los postres hablan de un superpastelero”.


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