“No tengo nada que ver, solo me dijeron que les dé pasando esas cajitas”, declaró Luis Tocagón a la Policía tras ser detenido. El individuo movilizaba un paquete de 24 municiones calibre 16 mm, color amarillo; 25 proyectiles de calibre 7.65 mm y 120 fulminantes que iban a ser trasladados a Colombia.
Tocagón dijo que inició su periplo en la comunidad de Zuleta, en la provincia de Imbabura. En este lugar fue contactado por un colombiano, al que no identificó, quien le pidió que traslade una mercadería hasta Colombia a cambio de una cantidad de dinero (no confirmada) lo que fue aceptado por él y emprendió el viaje en bus.
Sin embargo, al llegar al Control Integrado del sector La Paz, del cantón Montúfar, los policías descubrieron el cargamento de municiones.
Según Héctor Mejía, jefe del Comando de Policía Carchi, las municiones al parecer tenían como destino las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
El oficial indicó que se están realizando las investigaciones para lograr capturar a más implicados en este caso y agregó que en lo que va del año ocho otavaleños han sido involucrados en este tipo de delitos.
Para Pablo Aguirre, jefe de la Policía Antinarcóticos, los involucrados en el tráfico de explosivos son llamados por bandas de colombianos que se encuentran operando cerca de la frontera norte; “lamentablemente no existen pistas de quiénes estarían al frente del reclutamiento”, dijo.
Detención
Julio Orlando Cáceres Ochoa de 38 años de edad, oriundo de Guayaquil, fue detenido en el puente Rumichaca cuando trató de ingresar desde Ipiales, cocaína impregnada en cartones preparados y prendas de vestir, pero un perro antidrogas detectó el alcaloide.