Edición del VIERNES 3 de Abril del 2009
Sambo - Logo
EL UNIVERSO inicio e-mail
::::::::: M E N Ú ::::::::::
    Portada
    Nuevas puertas
    En bandeja
    Salud y belleza
    Del momento
    La mirada
    Internacional
    Moda
    Eventos
    Gastronomía con Epicuro
    Decoración
    De boca en boca
    Otros aires
    La Cristi
    Ojos bien abiertos
    De Viaje
Ojos bien abiertos 
Chau al diseño
ampliar imagen ampliar imagen

Imprimir esta noticia Enviar noticia por e-mail
Jaime Núñez del Arco | nunezdelarco@gmail.com

Hoy estoy de vacaciones. De hecho, llevo casi una semana en la playa sin dedicarme un solo minuto a cualquier cosa que pueda acuñarse bajo la denominación de "trabajo".

Sinceramente, ha sido difícil. Jornadas de 14 horas vuelven casi imposible alejarme. Por fin en medio de la nada, mis manos tiemblan cada vez que recuerdo que no hay conexión a internet a varios kilómetros a la redonda. Patologías modernas.

Varado frente al mar, sin gente y sin buses, sin calle y sin mall, empiezo a notar la ausencia de diseño. Seguro, el edificio donde me alojo es diseño (arquitectónico) y la carretilla de helados a algunos pasos de distancia, igual. Sin embargo hablo de algo mas allá, de una idea mucho más sutil: en este lugar no existe abuso de diseño.

Es la revolución del siglo XXI: en Guayaquil todo se diseña. Desde el cepillo de dientes y su nuevo limpia lengua hasta el letrero luminoso de la panadería adornado con la fotografía del hijo del dueño. Revistas de colores cursis, vulgares logotipos generados por centros de copiado e impresentables vallas publicitarias.

Autos, celulares, mujeres: bienvenida la cultura del decorado. El diseño como tuning.

En parte se entiende: la supuesta función del diseño comercial es atraer, enganchar para el objetivo final, la venta. Gracias al cielo, la sobrecarga visual en la playa (tal vez exceptuando los polos focalizados de explotación turística) no existe. Únicamente sol, arena y mar, pacientes y en su empaque original, inalterables, como quién se sabe dueño de algo que todos quieren y siempre buscarán.

Tal como si fuera saltando por sobre las mojadas rocas que observo a lo lejos, brinco de una idea a otra: recientemente leí sobre una histórica muestra de la Bauhaus a inaugurarse en Berlín durante el mes de julio.
Esta escuela de arte, arquitectura y diseño, nacida en 1919 y desbaratada por los nazis en 1933, expandió el concepto de “funcionalidad”, anteponiendo las necesidades de los seres humanos al decorado y lo superficial. Un mundo mejor a través del diseño.

Tal como lo muestra aquella imponente exhibición, el legado físico de la Bauhaus queda, pero sus enseñanzas se desvanecen con cada nuevo efecto del photoshop, con cada nuevo arquitecto ególatra y egoista.

Me asombra estar tan cerca de la ciudad –menos de 150 kilómetros me separan de casa- y al mismo tiempo sentirme tan lejos. El efecto del sin diseño.

Antes de saltar hacia el mar, pienso en la Bauhaus y mi ciudad: estoy seguro que el diseño existe mas allá de publicaciones brillosas y construcciones barrocas.

Esperé por meses esta semana que hoy acaba. Talvez el diseño que necesitamos para vivir sea exactamente así, como mi ansiado descanso frente al mar. Bueno y poco.


© Derechos Reservados Compañía Anónima EL UNIVERSO. Todos los Derechos Reservados