¿Dónde está especificada esa manera de querer? ¿Y por qué si me “quiere a su manera” yo tengo que quererlo de manera incondicional?
Nos dicen el sexo débil, porque permitimos que nos lancen migajas y encima lo disculpamos porque “él es especial”… Resulta que hasta valoramos ese desequilibro emocional que tienen de no poder afrontar una relación de verdad y en lugar de patología lo llamamos “interesante”, “un hombre diferente”, “alguien que me mueve el piso con su manera de pensar”.
Estoy cansada de escucharlo en chicas jóvenes en edad teen, de chicas guapas y en falditas que están en los veinte, de mujeres profesionales, con carreras que están en sus treinta, y peor aún de las que vienen por la segunda vuelta y aunque ya vivieron divorcio siguen queriendo justificar a su fulano de turno y auto-engañarse porque eso siempre es mejor que estar sola.
Lo más grave de todo es que hay tantas mujeres casadas que aguantan tanta vaina por el terror a divorciarse. ¿Qué tal la estupidez de creer que para los hijos es mejor crecer en un hogar de peleas, de desvaloración y maltrato psicológico a la madre, antes de que crezcan en un hogar con padres divorciados?
No es que creo que el divorcio es la mejor medicina, porque entiendo el rollo aquel de lo sagrado del matrimonio y el sacramento y aleluya; pero en ningún momento puedo creer que por no romper ‘el por siempre y para siempre’ la gente esté dispuesta a ser humillada, disminuida, y llevada al punto de perder el amor propio para aguantar todo tipo de abusos.
Olvidémonos del machismo, el feminismo, la igualdad, el sexo débil o fuerte y los demás encasillamientos obvios a los que estamos acostumbrados. Pensemos en el amor propio, no el ego absurdo, sino en el autorrespeto.
Propongo un boicot a los ‘luego hablamos’, al ‘mañana te llamo’, a ‘somos novios pero solo es entre los dos’, al ‘no le digas nada a nadie que mientras más gente se mete se acaba más pronto la magia’, al ‘no te presento a mis amigos porque son unos patanes’, al ‘dile a tu mami que mejor otro día’, al ‘amor sin ataduras’ y más etcéteras.
Entiendan que “a mi manera” quiere decir: cuando no tengo más que hacer; mientras aparece alguien mejor; estás bien pero solo eso; no me interesa nada serio; muérete por mí y yo abuso de ti. El juego es de alto riesgo: la que se pica pierde, la que se deja es porque no se quiere y la que aprovecha de la situación… esa si los quiere a su manera.