Son unos prismas sofisticados, negros. Si fueran persona diría que están vestidos de etiqueta con traje de coctel y tienen características que los vuelve únicos, y creo saber la razón.
Han pasado dos años desde que la tecnología GSM ingresó a mi cartera y se convirtió en un accesorio imprescindible. El primer WOW fue tener la internet a la mano, ventaja indiscutible para sacarse la pica cuando viene alguien y pregunta cosas como: ¿Por qué se firma xoxo?, ¿Qué significa SOS?, ¿Por qué se llama paella? Todas esas respuestas me dieron la posibilidad de develar algunos de los misterios que uno no sabe que son misterios. Hasta que te haces la pregunta adecuada.
El segundo WOW fue estar en todos lados y seguir trabajando o al menos eso creía. Luego de introducir mis datos y mis cuentas de correo electrónico, el bicho no paró de brincar, entraban correos de todas partes, tanto ajetreo casi me hizo odiar el silencio. Me la pasé creyendo que estaba en la clase de ballet, o en la de natación, o en el café con mis amigas. Todos empezaron a compartir un odio en común hacia mi compañero entrañable. Gracias a Dios que las fotos existen y que los chismes nunca se terminan.
Pero el verdadero WOW y la razón de la que hablo, fue ese berrygate”, intento de universo similar a un cuarto oscuro con muchos ojitos que brillan en la oscuridad, más conocido como BlackBerry Messenger. Empecé a llenarlo con todos mis familiares cercanos, luego con los que vivían fuera del país, y así el intercambio de “pines” no tenía límites. Algunos fueron víctimas de mi mala puntería aplastando el diminuto teclado, como mi buena amiga de España que casi muere de un susto, según me confesó luego, al recibir un ping de mi parte ¡Eras las cuatro de la madrugada! Pobre Euve.
Entré en el mundo donde cada uno vive su propio mundo. Hoy estamos invadidos, podríamos pensar que se trata de una nueva manera de abducción. En el ascensor, en la oficina, en el restaurante, en el cine, en la sala de operaciones, las campanitas de este mundillo repiquetean por doquier. También es un arma de doble filo si tienes a tus hijos: en esa línea directa también entran quejas, reclamos y peticiones interminables que han dejado a más de un berry en la vía directa al desagüe.
Hace poco compré el libro, Quien se ha llevado mi BlackBerry de Lucy Kellaway, (todavía no encuentro berry segundos para leerlo), a este paso se sumarán posiblemente otros títulos como La culpa es del BlackBerry o Blackberry rico blackberry pobre. También puedo mencionar la película Ghost Town . En ella uno de sus personaje cruza al más allá de la mano de BB. Aquí se utiliza la exageración para evidenciar el apego, mezcla de vicio que surge de la relación berry – hombre. Por si acaso, con tristeza borré el nombre de un buen amigo que murió, más que por orden, fue por miedo… a recibir algún mensaje del más allá.
Hoy, salí apurada y se me quedó en la casa, siento su ausencia, inconscientemente manoseo el interior de mi cartera, empiezo a descubrir nuevamente que hay gente en las calles. Luego de hoy posiblemente lo deje olvidado más a menudo, empiezo a sentir que me he quitado la carcaza, he dejado el negro de lado, hoy me siento de azul, más liviana, más Yo.