QUITO. Mercadería y productos que comercializaba Arnoldo Godoy permanecen embodegados en una de sus empresas, Empacali.
La mayor parte de su vida ha transcurrido en la carretera, primero como chofer de camiones de carga y luego como un próspero empresario que viajaba constantemente entre Costa y Sierra para proveerse de productos que comercializaba en Ecuador y Colombia.
Desde joven, Arnoldo Godoy Báez, apresado en febrero, acusado del delito de lavado de activos, empezó a trabajar para comerciantes de Tulcán transportando víveres, sobre todo gramíneas, hacia Ibarra.
Nació en 1959 en la parroquia García Moreno, en Carchi, y fue camionero hasta los 25 años.
En esa actividad llegó a conocer muy bien el comercio en la frontera con Colombia.
Luego adquirió su camión para transportar y comercializar directamente, pero ampliando su radio de acción a la Costa, especialmente a Guayas.
Cerraba grandes compras al contado. El negocio se hacía cada vez más intenso y el transporte de productos se dirigió también a Colombia.
Aunque gente cercana dice que estaba muy pendiente de su negocio, que trabajaba mucho, la prosperidad de sus negocios quedó en duda tras las investigaciones.
“Empezó a fortalecer su situación económica de una manera inusual respecto a otras personas que trabajaban en similares y hasta en mejores condiciones”, aseguran los investigadores que han analizado la trayectoria de Godoy.
Mientras crecía el comercio de arroz y azúcar con grandes volúmenes de distribución en la Sierra –a través de su esposa, Norma Andrade–, empezó a tener contactos con otros supuestos empresarios dedicados al comercio en Colombia.
Según las investigaciones de la Policía, Godoy y Andrade fueron accionistas mayoritarios de Comicar, constituida en el país del norte y en la que son socios los colombianos Claudia Gómez Hoyos y su esposo Jorge Ramos, sentenciados en Colombia por lavado de activos.
En 1992, Godoy abre Comicar en Ecuador, compañía internacional de carga. Luego dos más: Exportadora Spaglio (comercializadora de productos de mar) y Vidcamsa (agropecuaria y pesquera), en Guayaquil.
Rolando Guerra, quien trabajó como chofer de Godoy entre el 2004 y el 2005, dice que el empresario siempre mantuvo intensas jornadas de trabajo. Empezaba a contactar a sus proveedores en las piladoras desde las tres de la mañana. Se abastecía de grandes volúmenes de arroz, cacao y soya en las zonas de Samborondón, Salitre, Lomas de Sargentillo y Nobol.
Pese a que hace años se le practicó un trasplante de riñón, imponía un ritmo intenso a sus empleados.
Sus hijos, Xavier y Asdrúbal, lo ayudaban, pero él no solo que mantenía indelegables los trabajos físicos sino que era el cerebro del negocio.
En Manta, madrugaba para comprar sardina en el puerto. Hacía la negociación, acompañaba a sus choferes en el transporte del producto y supervisaba la venta.
Sus empleados aseguran que nunca vieron nada extraño.
De acuerdo al análisis financiero preliminar realizado por la Policía y la Fiscalía, el repunte económico de Godoy se da a partir del 2000, con la dolarización. El shock que significó el cambio de moneda para la mayor parte de empresas fue el inicio de su bonanza.
A Godoy “no le gustaba desperdiciar la plata”, según su empleado Rolando Guerra, quien afirma que el empresario siempre estaba buscando oportunidades de negocio.
Por ello el expendio de combustibles también forma parte de su consorcio. Constituyó tres gasolineras en Imbabura.
Hace casi siete años también abrió Empacali, empacadora y comercializadora, con bodegas en Quito, El Tingo y Tulcán.
Godoy visitaba esa empresa cada quince días. La mayor parte del tiempo pasaba en la Costa, negociando la compra de arroz, azúcar y soya.
Christian Ibarra, chofer de Empacali, dice que Godoy siempre estaba pendiente de que hubiese stock suficiente en las bodegas. Ahora, con esta empresa incautada, a los trabajadores les inquieta la drástica reducción en ventas. Dicen que con Godoy se movían altos volúmenes de azúcar diarios.
Desde la incautación, el flujo de ventas no es el mismo.
Esto no obedece solo al temor de los proveedores y compradores frente a su condición de empresas incautadas, sino a que ahora se vende a precios reales, lo que también incide en el ritmo del negocio, según el administrador de Empacali, Rubén Sarmiento.
Para modernizar su negocio de industrialización y comercialización de sardinas y atún, Godoy empezó a construir su propia planta desde el 2005: Buenmar S.A.
Ángel Salvador, veedor ciudadano de casos de lavado de activos, dice que es una planta muy sofisticada desde la cual se exportan sardinas a Colombia, Cuba y Santo Domingo.
“A don Godoy le gustaba hacer las cosas bien en todo sentido”, dice Christian Ibarra, empleado del empresario, quien no escatimaba dinero para agasajarlos en fechas claves como el Día del Trabajo.
Buena parte de sus empleados aún permanece incrédula ante la presunción de que su jefe lideraba una red de lavado de activos.
Mientras, las autoridades siguen analizando los ingentes recursos que movieron sus empresas y el origen del dinero con el que Godoy y su familia compraron casi 70 bienes, entre casas, terrenos, carros y armas, desde hace nueve años.
Ficha judicial
ARNOLDO GODOY BÁEZ
13 de octubre del 2006
Comienza la indagación previa en su contra, su familia y socios Mauricio Ospina y Margarita Diago Franco.
5 de febrero del 2009
En el operativo simultáneo en Colombia y Ecuador (Gramínea-Frontera) se capturó a Godoy, esposa, hijos y socios por, supuestamente, pertenecer a una red de lavado. En Cali, Bogotá e Ipiales hubo cinco detenidos. Se incautaron 30 bienes e identificaron otros 35 que ya tienen orden de incautación.
Desde el 2000
Aunque los informes policiales mencionan un movimiento de capitales de aproximadamente $ 60 millones desde el 2000 por parte de Godoy y sus negocios, las investigaciones no descartan un aumento importante de esta cifra cuando concluya la instrucción fiscal que se sigue en su contra.