Se me había anticipado una serie de cambios en la cafetería del hotel Palace, pero en realidad no noté ninguno. Diría que no existe pretensión, tampoco proyecto de renovación. La relación entre la calidad y el precio es buena y constituye una opción para los oficinistas del sector. La carta es algo reducida pero existe desequilibrio entre las entradas y los platos fuertes. Escogí unas canastitas de verde rellenas a la manera mexicana, es decir, con fréjoles, queso y aguacate.
El llamado guacamole lleva en la receta original jugo de limón, tomate, cebolla, cilantro y algo de ají. Recomiendo a Daniela Manzo, la chef, utilizar ingredientes de primera calidad, trátese del queso fresco o de la mantequilla. El uso de productos más baratos, como parece ser aquí el caso, merma mucho la calidad y el sabor de un plato.
La carta propone solamente cebiche de camarones y deberían ampliarse las posibilidades (concha, pescado). Los deditos de yuca frita con guacamole no aportan mayor originalidad a la lista de los abrebocas. El filete mignon que se me presentó era de lomo fino bastante tierno y la salsa estaba bien lograda, con una reducción de vino tinto.
Un paladar advertido nota de inmediato cuando se utiliza en una salsa un vino de baja calidad. Como no se necesita una gran cantidad para realizar una salsa, es absurdo ahorrar de esta manera. Tanto la mantequilla como el vino (¿de cartón?) restan calidad al filete. El filete a la provenzal se elabora con los clásicos ingredientes mediterráneos: aceite de oliva, finas hierbas, ajo, albahaca y queso mozarella.
Pueden elegir el moro de lentejas, con el debido arroz, lomo fino o pollo a la plancha. El pollo al curry con salsa de maní se sirve con arroz frito que incluye pedacitos de maduro y salsa de soya.
La sopa de pollo es sabrosa, casera, viene con presitas, pero puede usted optar por una crema de lentejas, un locro de papas, un menestrón que incluye tocino, fréjoles y pasta fussili (en forma de espiral), un ají de gallina a la manera peruana. La ensalada thai peca por falta de originalidad. Al personal le hace falta un poco de entusiasmo. Una sonrisa no cuesta nada, pero ilumina la atención.
En la gama de los platos fuertes pueden escoger el churrasco (lomo grueso con dos huevos, arroz y papas fritas, el lomo o el pollo a la plancha, la corvina Palace (en realidad la sencilla receta con salsa bechamel y mariscos). Más exótica es la salsa veracruz: tomate, aceitunas, vino blanco, alcaparras, zanahorias flambeadas con tequila. Si se apegan a lo sencillo, pedirán una corvina a la plancha.
Los precios son bastante razonables pues las entradas oscilan entre
$ 4 y $ 6, los platos fuertes de carne entre $ 8,50 y $ 9, los de pescado entre $ 9 y $ 9,50. Existen cuatro postres: flan, torta de chocolate, dulce de tres leches, helados de tres sabores. El pan que me trajeron con la mantequilla antes de la cena estaba algo “cansado” y en este caso, pues, se le devuelve su frescura poniéndolo un momento en el horno.
En resumidas cuentas, pienso que la cafetería Palace debe dar un golpe de timón, variar un poco su carta, utilizar solamente ingredientes de primera, acostumbrar al personal para que no luzca tan austero sino sonreído. Son detalles fáciles de corregir: Basta con una charla motivadora para el personal y un deseo de renovación a la chef, más, evidentemente una buena dirección. En mi visita anterior encontré una calidad superior en todos los platos.
Cafetería Palace: Chile y Luque (Hotel Palace).
Telf.: 232-1080.