Un ex jefe de la Unidad de Investigaciones Especiales Secretas de la Policía fue destituido de su cargo y acusado de graves irregularidades. Ahora, al nuevo jefe que denunció a su predecesor, también lo remueven porque supuestamente no cumple con el perfil para el cargo. Son dos sismos en menos de un mes en uno de los nervios centrales del sistema de seguridad, lo que inevitablemente provoca una sana preocupación.
Se requiere una respuesta urgente, que no puede ser otra que dar mayor transparencia a la política con que se quiere manejar los sistemas de inteligencia nacionales.
De lo poco que se sabe, se concluye que está en marcha un proyecto para que todo lo que implique información clasificada quede en manos directas de la Presidencia de la República. Es un sistema completamente irregular, nunca empleado en nuestro medio, que ha sido recibido con resistencia en algunos estamentos políticos, policiales y militares.
Mayor razón entonces para mejorar la información con que hasta ahora se manejó este asunto.