Alumnos de escuelas particulares sin cupo en colegios fiscales

Desde hace tres semanas Mireya Correa y su vecina Glenda Anchundia iniciaron un vía crucis. Han caminado, esperado y hablado con porteros, conserjes y, algunas veces con “suerte”, hasta con autoridades de unos cuatro colegios fiscales en busca de una matrícula de octavo año de básica para sus hijos. Mas, en todos la respuesta fue la misma: No hay cupos.

“Solo zonificados”. Es una frase que Correa dice haber escuchado repetidamente. Su hijo Carlos, de 11 años, terminó en la escuela particular Keisan Luz del Guayas, ubicada en el km 10 de la vía a Daule.

A pesar de que el menor registra buenas notas y una conducta de 18, tiene cerradas las puertas en las instituciones fiscales, pues las privadas no forman parte de la zonificación.

Lo mismo  le pasa a Anchundia. “He ido al Jorge Carrera Andrade, al Augusto Mendoza, al Leonidas García, al Francisco Huerta Rendón y nada”, dice preocupada por su hija María Fernanda, de 13 años, que terminó en la particular Luz del Mañana, de la vía a Daule.

Este año, 20.246 niños y adolescentes, que culminaron en 504 escuelas fiscales, interculturales bilingües y de la Sociedad de Beneficencia de Señoras, fueron distribuidos en 128 colegios, redes educativas y unidades básicas. Instituciones a las que también aspiran entrar niños de escuelas particulares. En Guayaquil funcionan más de mil planteles privados.

Falta de recursos
La crisis económica, la falta de empleo y el costo en las pensiones y matrículas son, entre otras, las causas que mencionan padres y madres que han optado por la educación fiscal secundaria, donde la inscripción y los textos son gratuitos.

Mas, las posibilidades para ellos se ven limitadas porque los rectores dicen que el cupo se llena con zonificados y abanderados. A estos se suman, según padres, los “recomendados”.

Opciones con las que no cuenta Jessenia Martínez, de 30 años, quien el pasado jueves permanecía fuera de la segunda puerta de ingreso del colegio  Vicente Rocafuerte. Ella dice que no tiene dinero para seguir dando educación privada a su  hijo, porque su esposo, Fernando Díaz, quedó desempleado al eliminarse la tercerización.

A pocos metos se encontraba Nelly Ozaeta que permanecía sentada incómodamente en las gradas de la entrada principal.

El lugar se ha convertido, desde hace una semana, en el sitio de concentración de madres que esperan por horas. “No hay recursos para un colegio privado”, comenta Ozaeta al destacar que su último hijo José, de 11 años, fue abanderado del estandarte de Guayaquil en la escuela particular Arca de Noé.

Ella es madre de otros dos adolescentes, uno en cuarto año en el mismo plantel y otro en sexto en el Aguirre Abad.

Gladys Torres, de Las Malvinas, empezó a buscar matrícula en un colegio fiscal una semana antes del inicio de ese proceso(16 de marzo) para su hijo Bryan Piedra, de 11 años, escolta del lábaro de la ciudad de la escuela particular Damasco, del sector donde vive.

“No puedo seguir pagando una escuela particular”, expresa Torres, quien retiró de la Damasco a sus otros dos hijos y los ubicó en tercero y sexto año de básica en una escuela fiscal.

Ella se dedica a la venta de caramelos y su esposo a la ebanistería. “Ya no podemos más”, repetía mientras esperaba turno en la oficina del subdirector provincial de Educación, Ángel Nieto. Ahí el pasado jueves cerca de 30 personas, algunas de ellas con niños, permanecían en fila para ser atendidos.

“Lamentablemente no puedo resolver los problemas de todos”, comentaba Nieto, mientras su pequeña oficina se llenaba de padres desesperados.

Él trataba de atender cada caso y, en lo posible, dar una solución como se la dio a Correa y Anchundia que las envió a la escuela Unión Nacional de Educadores, en el recinto militar Huancavilca, en el km 10½ de la vía a Daule.

La escuela es parte del proyecto de creación de octavo año de básica y además está cerca donde ellas residen. Igual alternativa le dio a Torres para que se presentara en la escuela fiscal Luis Noboa Icaza, bloque 10 de Bastión Popular, que cuenta con diez grados. “Acudan y si no las han atendido vengan el lunes a mi oficina”, expresa Nieto. A otros no pudo ayudar.

Matrícula según su residencia
La subsecretaria de Educación, Mónica Franco, recomienda que los padres que no consigan cupos en fiscales se acerquen en los próximos días en las direcciones provinciales y presenten solicitudes de matrículas para que sean canalizadas en los planteles de la ciudad según el sitio de su residencia.

Franco asegura que la demanda de matrícula en los fiscales no se da por la situación económica de los padres, sino por el proceso de inversión en la educación pública que ahora proporciona textos gratuitos y uniformes en áreas rurales.

Cifras

49
Unidades básicas. 23 escuelas fiscales urbanas y 15 rurales crearon octavo año.

6.000
Pupitres. En 25 escuelas fiscales el Ministerio ofrece este mobiliario.

Opiniones

Lautaro Ayala
rector del colegio Joaquín Gallegos Lara
“La demanda en los planteles fiscales es mayor. Las puertas del plantel están abiertas para estudiantes de escuelas particulares y fiscales que quieran estudiar”.

Subsecretaria de
Educación Mónica Franco
“La educación pública ahora está seduciendo a nuestros ciudadanos y los está convocando a integrarse al proceso de educación fiscal”.