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Edición del DOMINGO 22 de Marzo del 2009 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Héroes en el clóset, la disidencia escondida
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El coronel Claus von Stauffenberg (1907-1944), el héroe que sale del clóset del olvido.
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Carlos A. Ycaza | cicaza@eluniverso.com

Valkiria nos sorprende por traernos una faceta de la resistencia alemana contra Hitler, lamentablemente ausente de grandes producciones cinematográficas.



“Es difícil hablar de una figura emblemática, una figura que nos sirva de símbolo o de puente entre el siglo XX y el XXI”. Lo decía con mucho vigor el novelista Roberto Bolaño en sus desencantadas exploraciones sobre los tristes tiempos que le tocó vivir hasta su muerte en 2003. El evento cataclísmico que dividió la mitad del siglo pasado –el antes y el después– fue la Segunda Guerra Mundial y allí la sombra que nos queda es siempre la de Adolf Hitler, el dictador populista, furibundo y omnipotente que todo lo podía, hasta promover y ejecutar el genocidio de un pueblo.

Cuando el director Bryan Singer entró en el proyecto de Valkiria convenciendo a Tom Cruise para el rol protagónico de un aristocrático coronel alemán, algunos brujos de Hollywood vaticinaron el desastre. ¿Qué hacía el realizador de Xmen I y II en una historia donde el héroe era una oscura figura de la resistencia alemana, personificado por un galán que aparece manco y tuerto? “Cuando yo tenía 9 años fui criado por una familia alemana adoptiva”, dice Singer. “Cuando jugábamos a la guerra con mis compañeros y nos poníamos suásticas, mi madre me hizo conocer crudamente lo que eso significaba”.

Pero los estereotipos de la condición alemana que Hollywood implantó evitaban desvelar otros aspectos de la sociedad que había sido partícipe de los indescriptibles horrores de la guerra. Valkiria muestra el otro lado de esa moneda oxidada. Quizás el injusto síndrome de aquellos hombres encerrados en un clóset de la historia, narrada en visiones políticamente correctas en cada época, tiene mucho que ver con vidas actuales encerradas en clósets. Singer –un director abiertamente homosexual– intenta contagiarnos las secretas frustraciones de la armada de rebeldes alemanes de alto rango que traman el asesinato de Hitler, como el deber patriótico que solo a ellos les tocaba realizar, sabiendo que podían perder sus vidas en el intento.

Tom Cruise nos sorprende en su magnífica caracterización del coronel Claus von Staunfferberg, sobreviviente de la batalla en África del Norte, donde pierde una mano y dedos en la otra, lo mismo que su ojo izquierdo. El complot que organiza con otros oficiales es escenificado por Singer con una eficiente economía de datos esquemáticos. En la película interesan mucho más los rasgos psicológicos de los que rodean a von Stauffenberg, todos ellos interpretados por actores británicos de alto calado: Kenneth Branagh, Bill Nighy, Terence Stamp y Tom Wilkinson.

Junto a esa extraordinaria camada está la escenificación de la época, siempre en los sitios reales donde Hitler conducía su imperio, especialmente el búnker donde finalmente sucede lo que todos sabemos no se iba a cumplir: el bombazo que no termina con su vida. Valkiria es el nombre del plan de esos secretos y heroicos disidentes. En la mitología escandinava así se llamaban las divinidades que seleccionaban a los héroes de la guerra que morían y que en el cielo los festejaban. Singer y su película asumen el rol plenamente.


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