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Los Siameses guayaquileños inseparables
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José Armando y José Luis Cevallos Herrera.
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Texto: Vicente López Cañarte

Vidas Son compañeros que trazan en dos vidas el destino obligado de ser uno solo.

Son como dos en uno. A la hora de dormir su padre los lleva con sumo cuidado hacia la cama, donde los niños compartirán sueños e ilusiones propios de su edad.

Se aman. Forman una pareja inseparable, que lo serán en la vida y en la muerte, por eso se entienden con una sola mirada. Son una especie de cómplices que trazan en dos vidas el destino obligado de ser uno solo. José Armando y José Luis  Cevallos Herrera tienen una particularidad eterna: son gemelos  siameses e irán juntos por siempre.

Los niños parecen ajenos a su destino, y son todo sonrisas para  todo aquel que se les acerca, hablando con la mejor naturalidad del mundo. A sus 9 años de edad cursan el tercer año de básico en la escuela Dr. Osvaldo Hurtado Larrea. Y “tratan de ser los mejores estudiantes”, dice su madre doña Jackeline Herrera Campoverde, quien está siempre pendiente  de lo que necesitan los pequeños, y con mucha fe en Dios afirma que jamás  buscó ninguna explicación ante  su complicada situación, y solo procura lo mejor para ellos que requieren múltiples atenciones.

Pudieron ser un caso de mellizos fraternales, con la misma edad, rasgos y características genéticas, pero la  naturaleza  no lo quiso así, y José Armando y José Luis, con ambas  manos y piernas, tratan de deslizarse y cumplir sus obligaciones cotidianas. Afortunadamente el mundo no ha sido adverso a ellos, y les fue adaptada una silla de ruedas especial, que les permiten sus necesidades básicas de movilización.

Un encuentro maravilloso
El encuentro con el hombre que les dio un sitio en la vida y los apadrinó desde el momento que lo conocieron, cuenta emocionada  Jackeline, madre de estos singulares seres, se dio una mañana en que coincidieron por esos ardides del destino, ella con sus hijos en un programa especial en Ecuavisa, al que asistió el comandante de la Policía del distrito Guayas Nº 2, Crnel. Gonzalo Cabezas Gallegos.

Allí se vivió el instante mágico, despertando la simpatía del oficial para con los niños siameses.

El coronel Cabezas de inmediato quiso cambiar un poco la suerte de José Armando y José Luis, y desde ese día la institución policial los apadrinó y comparten momentos espirituales trasladando a los niños a la mayoría de los eventos, por ende han estado en la exhibición de los comandos de paracaidistas, en el hipódromo samborondeño, en el Cuartel Modelo y campos de entrenamiento. Los siameses confesaron que su sueño siempre será ser policías.

Cuando van a los eventos son ataviados con los uniformes de los hombres de la ley, que les fueron obsequiados con sus respectivas boinas.

ADVERSIDAD
Sin hacer alarde de sentimentalismo, es una prueba de solidaridad  para con estos pequeños, haciéndolos pasar momentos de esparcimiento y alegría. Además reciben de la misma entidad atención médica, medicinas y todo cuanto requieran para hacer más llevaderas sus vidas.


En realidad este es ejemplo de búsqueda de solución al problema de la discapacidad, y de la forma cómo se debe reinsertarse a quienes la padecen, integrándolos a la sociedad. “Lloraba porque no tenía zapatos, hasta que vi a alguien que no tenía pies”, decía un grafiti. A José Armando y José Luis la vida los ha golpeado con esta condición, pero aún tienen la fortuna de sonreír y entregarse a los demás. Por eso una ayuda más no se puede dejar esperar.

Una explicación científica
En ocasiones los gemelos no se separan por completo y se producen los  gemelos unidos. Estos pueden ser clasificados según la región anatómica que los une, desde los individuos desarrollados, unidos tan solo por una conexión superficial, hasta los que están representados solo por porciones del cuerpo mutuamente adheridos.

El proceso  de desarrollo de los siameses ocurre por un error en la división de las células de los embriones. Con los siameses la división de embriones tarda un poco más, este retraso hace que no se dividan correctamente y compartan órganos. Mientras más tarde sea la separación más órganos compartirán.

Para el Dr. Ricardo Alcívar, pediatra de la clínica Kennedy, “los siameses son gemelos que no se separaron en el útero. A veces comparten algunos de los órganos más importantes, y  no  pueden ser  operados pues  se tendría que sacrificar a uno de ellos”, afirma.

Estos casos de siameses son rarísimos, pues solo uno de 200.000 nacimientos son siameses. Lamentablemente se estima que 50% nacen muertos, y el 35% muere el primer día de vida. El que vivan  no tiene mucho que ver con la forma como están unidos ni la presencia de otros trastornos.


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