Sus nombres son Nick Warner, Phil Sutton y Edward Lines. Rondan los 20 años y decidieron regalarse un año sabático fuera de lo común para darse una pausa entre el fin de sus estudios universitarios (Economía, Historia Antigua e Historia del Arte) y el comienzo de su vida laboral.
Su reto consiste en atravesar 3.000 kilómetros de la cordillera de los Andes, desde la provincia de Bolívar en Ecuador hasta La Paz (Bolivia), a caballo. "Queremos desafiarnos a nosotros mismos, la vida en general ha sido fácil para nosotros", señala Phil.
Calculan que les tomará seis meses, tiempo durante el cual estos ‘isleños’ no bajarán de los 2.500 metros de altitud.
La idea de esta aventura surgió así: los tres amigos se reunieron al terminar sus estudios en la Universidad de Edimburgo (capital de Escocia) y se plantearon que esta era la última oportunidad en su vida para “hacer algo diferente” según contó Edward, quien lidera el grupo y era el único que sabía montar bien a caballo hasta llegar al Ecuador porque trabajó durante un año entrenando caballos de polo.
Quisieron darle a su viaje un sentido altruista. “Queríamos hacer algo para ayudar a la gente menos afortunada que nosotros”, relata Edward. Entonces decidieron ofrecer su viaje como ‘gancho de atracción’ para organizar cenas y eventos benéficos a favor de dos organizaciones: Alzheimer’s Society (Sociedad de Lucha contra el Alzheimer, enfermedad que han vivido en sus familias) y Bruce Organisation, Ong que trabaja por la escolarización de los niños de la calle en Ecuador, Perú y Bolivia.
A través de estos eventos lograron recaudar 15.000 libras esterlinas para la Sociedad de Lucha contra el Alzahimer, y £ 10.000 para la Bruce Organisation. Los costos del viaje sale de sus bolsillos, explicaron.
“Haciendo algo tan ‘loco’ logramos atraer más atención de los medios, la publicidad y de los donantes, tanto empresas como amigos y familiares”, cuenta Nick, quien manifesta que lo que más le preocupa del viaje es que haya comida y agua suficiente para los caballos y superar la parte más dura del camino: el trayecto entre Cuzco y el lago Titicaca (a 4.000 metros de altitud).
Partieron con una baja
El 16 de febrero, los Inca Riders -como ellos mismos se autodenominan y como han sido mencionados en varios reportajes de la televisión estatal británica (BBC)-, partieron de la hacienda La Chima en la provincia de Bolívar hacia Cuenca montados en tres caballos y dos más para cargar el ‘equipaje de supervivencia’.
Este equipaje está compuesto por una carpa para cuatro personas, una cocina que supuestamente funciona con cualquier líquido inflamable, pero a la que, según Ed, no le estaba viniendo muy bien “el fuerte alcohol que se produce en Ecuador”; frutos secos y cereales para tres días, y vasos acondicionados con sorbetes purificadores de agua. Además de sogas para amarrar las patas delanteras de los caballos durante la noche.
Solo con lo anterior y unos conocimientos básicos de español que adquirieron en un curso de dos semanas en Quito, los Inca Riders planeaban cruzar a fines de este mes la frontera entre Ecuador y Perú, país en el que les esperan cuatro meses de viaje por las alturas de los Andes.
No obstante, el 9 de marzo salieron de la ciudad de Cuenca con una baja: Ed, el líder del grupo y el único con conocimientos veterinarios, tuvo que quedarse en la ciudad debido a una lesión en su pierna como consecuencia de una patada propinada por su más cercano compañero de viaje: ¡el caballo!
Haciendo algo tan ‘loco’ logramos atraer más atención de los medios, la publicidad y de los donantes, tanto empresas como amigos y familiares”.
Nick Warner