Los martes, día de cierre de los museos nacionales, los viajeros pueden dedicarse a visitar las iglesias de París y descubrir en su interior verdaderas obras maestras del arte religioso. Una vez que haya admirado los siete tesoros que le proponemos, no dude en deambular por los distintos barrios y entrar, un poco al azar, en sus numerosas iglesias. En todas ellas hará un descubrimiento particular.
Santa Capilla
4 boulevard du Palais
(Metro Cité o Saint-Michel)
La Santa Capilla, ‘capella vitreata’, como se la llamaba en la Edad Media, es el relicario vidriado que San Luis hizo construir para custodiar las valiosas reliquias de la Pasión de Cristo que había logrado reunir: la corona de espinas, fragmentos de la cruz y clavos de la crucifixión. La Santa Capilla, obra maestra del gótico en su esplendor, ostenta vitrales de una amplitud sin precedentes. Se extienden por 750 m², distribuidos en la rosa, los quince ventanales de la nave y la cabecera de la capilla alta. El rojo, que simboliza la sangre de Cristo y asimismo la belleza y riqueza de la aristocracia, parece desprenderse del azul, color de los cielos, la Virgen y los reyes, que ilumina el fondo. La luz que filtran los vitrales brinda al recinto una atmósfera de extraordinario misticismo.
A los visitantes amantes de los tesoros religiosos se les recomienda conocer la sacristía de Nuestra Señora de París, pequeño museo donde
se exhiben reliquias santas; piezas de orfebrería en oro o en plata dorada incrustadas de granates, esmaltes o rubíes; recuerdos de papas y obispos (la tabaquera de Pío IX, el capelo de Pío X, el copón de Juan XXIII, anillos pastorales engastados con piedras preciosas…); breviarios y misales romanos.