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Edición del DOMINGO 15 de Marzo del 2009 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Compañeros abusivos
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¡Alerta!

Texto: María Helena Manrique de Lecaro*

¿Es su hijo víctima de abuso? ¿Podría esto marcarlo negativamente? Sí, y dejarlo afectado en su capacidad para relacionarse con otros, para tener una sana autoestima o para sentir que vale la pena vivir. Si usted sospecha o sabe que su hijo atraviesa esta situación, debe atenderla como una prioridad de la estabilidad emocional y afectiva de su vida.

Ser excluido del grupo intencionalmente por alguien, hostigado por la burla, los apodos, la crueldad; ser rechazado por todo lo que se haga o deje de hacer es parte de la práctica de los acosadores que buscan intimidar a otros para dominarlos lesionando su autoestima.

Los agresores utilizan la coacción para victimizarlos y hacerlos actuar contra su voluntad, exponiéndolos a vejaciones públicas o conductas sexuales no deseadas; los extorsionan y cometen agresión física amenazando su integridad.

El acoso cibernético es ejercido a través de internet; los abusadores suben videos que ridiculizan a su víctima  ofendiendo su dignidad.

Las razones por las que actúan estos bullys, como se los denomina internacionalmente, son diversas, pero el perfil al que responden en su mayoría es el de falta de empatía e insensibilidad hacia quienes hacen sufrir, necesidad interna de agredir y la evasión de responsabilidad ante sus actos al acusar a la víctima de haberlos desafiado primero.

Nadie debe sufrir en una etapa  de tan delicadas y duraderas consecuencias para la formación de su personalidad. Por tanto, para confirmar su sospecha se sugiere seguir unos pasos.

Lo primero es conversar con su hijo para conocer cómo se siente, qué hace, con quién comparte en el colegio. Salvo excepciones, estos cuestionarios de preguntas arrojan respuestas que evidencian si ocurre algo. La comunicación que usted ha vivido con su hijo hasta ese momento influye en la confianza para compartir ese problema que tiende a silenciarse por miedo a las represalias.

Recibirlo o recogerlo al salir de la escuela o colegio es una oportunidad para que dialogue sobre el tema. Aproveche visitas en su ambiente colegial para observar su interrelación con los demás y concerte una entrevista con los maestros,  quienes podrían darle la ubicación que su hijo ocupa  en la red de relaciones sociales dentro del salón. Busque espacios para estar con su hijo y sus amigos y ver cómo se maneja con sus pares.

Si confirma que su hijo está siendo acosado, maneje usted primero el dolor, ira o tristeza que podría ocasionarle esto como padre. Luego, actuar eficazmente es el siguiente desafío. Algunas recomendaciones pueden ayudarlo:

1. Fortalecer a su hijo y darle seguridad diciéndole cuánto lo ama y valora su personalidad, sin temor a creer que los elogios serán contraproducentes, pues más vale extraautoestima que baja seguridad o amor propio.

2. Alerte a su hijo o hija –si es niño o niña– sobre su deber de reportar al profesor de clase si está siendo víctima de abuso; él como autoridad no debe permitir que esto continúe, pues la negligencia puede ocasionar que los abusivos tomen más fuerza.

3. Ensaye con su hijo respuestas que le servirían en defensa de ataques verbales.

4. Si su hijo es un niño, acérquese a la escuela de inmediato  y pida ayuda a los directivos, quienes deberán realizar un trabajo multidisciplinario. De no  hacerlo ellos acertadamente, usted y su hijo deberían considerar otras opciones educativas.

5. Enfrentar o amenazar personalmente al padre de familia del abusador o a este suele tener malos finales, por los bandos que se forman dentro y fuera del plantel. Aunque desee hacerlo no es conveniente.

6. Si su hijo es adolescente, acercarse al colegio puede traerle más perjuicios que beneficios. Pregúntele a él si quiere que lo haga y aplique los pasos de fortalecimiento interior que pueden ser los más efectivos no a corto pero sí a largo plazo.

7. No caiga como padre de hijo varón en creer que el problema es que su hijo es demasiado bueno y que debe hacerlo “macho” llevándolo a tener experiencias como iniciarse sexualmente con prostitutas, tomar trago o entrenar  en puñetizas para que logre defenderse. En cambio, adiestrarlo en un deporte sí podría darle seguridad interior.

8. Si usted intentó todo esto y más, con resultados nulos o mínimos, podría considerar en cambiar a su hijo de plantel y darle la oportunidad de reiniciar su vida relacional con diferente entorno social.

Su hijo no fue escogido de casualidad para ser víctima de abuso sino que probablemente tiene aspectos débiles en su personalidad que lo hacen más vulnerable que otros. Por tanto, mantenga el objetivo de apoyarlo hasta que esté seguro de que sale adelante. Ellos no pueden hacerlo solos y nadie puede ayudarlo con más amor e interés que usted.

Hay que invertir tiempo en fortalecerlo, porque las sucesivas  frustraciones podrían deprimirlo, formarlo inseguro o alimentar un ansia de venganza e ideas suicidas que se manifestarán en el momento menos pensado.

Acudir donde  un profesional de ser posible y preguntarse si las inseguridades y temores de su hijo se encuentran reflejadas en alguno de sus padres o fueron parte de su historia personal. De descubrir algo semejante dentro del hogar habría que trabajar simultáneamente en el problema  y  hacer valedero este episodio doloroso para realizar una tratamiento terapéutico y mejorar la situación de toda la familia.


*Licenciada en orientación y consultora familiar. Directora de Orientar, correo: orientar_tuvida@yahoo.com


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