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Edición del DOMINGO 15 de Marzo del 2009 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Rinitis alérgica, un problema para el estudio
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Sin estornudos

Los síntomas de esta enfermedad afectan la calidad de vida de los niños y sus actividades escolares. Interfiere en el aprendizaje, la concentración y el desenvolvimiento en clases.


Podría parecer una gripe frecuente o un resfrío de temporada, pero esos constantes estornudos, esa congestión nasal y el picor en la nariz pueden esconder un problema crónico para niños y adolescentes: la rinitis alérgica.

Sus síntomas afectan la calidad de vida de quien la padece e inciden directamente en el rendimiento estudiantil. Según la Sociedad Latinoamericana de Alergia e Inmunología Clínica (Slaai), se pierden aproximadamente 1,5 millones de días de asistencia escolar por la rinitis alérgica. Y ello altera la continuidad en clases y el normal aprendizaje de los chicos.

La enfermedad se origina en una respuesta inmunológica del organismo al contacto con ciertas sustancias como el polvo. El médico argentino Jorge Máspero, director científico de la Slaai y quien vino invitado a Ecuador a una conferencia sobre el tema, explica que es una reacción inflamatoria en las vías nasales debido a alérgenos como los ácaros del polvo, la piel animal, las esporas del moho y el polen.

Por lo general existe una predisposición genética (si alguien en la familia: padres, abuelos, hermanos, tíos la padecen, tienen el 60% de probabilidad de heredarla). Esta posibilidad se incrementa, indica el alergólogo pediatra John Zambrano Haboud, si el ambiente donde vive es adverso (se acumula mucho polvo, hay humedad).

El síntoma más frecuente es la congestión nasal asociada a la respiración a través de la boca, voz nasal, flujo nasal, tos y picor de ojos. El cuadro es muy parecido al de una gripe, dice Zambrano, con la diferencia de que no se presenta fiebre ni malestar.

La afectación escolar, sin embargo, se da básicamente por no poder descansar bien ni lograr una adecuada concentración. “En muchos casos al estar con la nariz tapada mientras duermen no logran una buena calidad de sueño y se levantan cansados y pueden hasta dormirse en clases”.

El neumólogo Iván Chérrez asegura que los chicos con rinitis tienen muchos microdespertares nocturnos y al día siguiente andan con sueño. Por eso tienen déficit de atención y no aprenden.

A esto se suma que se les puede presentar un síndrome de irritabilidad alérgica en el que son menos atentos con su alrededor porque están pendientes de sus propios síntomas. “Muchos pacientes con rinitis tienen como coenfermedad otitis media y eso podría condicionar problemas auditivos y a la vez derivar en problemas de aprendizaje”, dice Zambrano.

De hecho, si la enfermedad no se trata puede conllevar a afecciones respiratorias más complejas como infecciones del oído medio, sinusitis, hemorragias nasales, tos y asma. “Si tomamos en cuenta que el asma es la enfermedad que mayor falta a clases produce en los niños y está  asociadas a rinitis, eso también afecta al desarrollo escolar”.

Aparte de ello, menciona Chérrez, la rinitis alérgica es un factor de riesgo para roncar y padecer apnea obstructiva del sueño.

La enfermedad es bastante frecuente entre los chicos. Tiene una prevalencia del 30% en niños de entre 6 y 14 años (28% en niños de entre 6 y 7 años y 35% en adolescentes de 12 a 14 años).

El primer paso es detectarla y saber cuándo esa aparente gripe esconde un problema más complejo. Zambrano indica que si la prevalencia de gripe supera las seis por año en niños menores de 5 años, hay que sospechar de un cuadro alérgico.

La manera de detección es sencilla, coinciden los médicos. El paciente se somete a pruebas de sangre o cutáneas (prick-test). Estas últimas se realizan en los consultorios y su resultado se obtiene en 20 minutos.

Una vez determinado el causante se establece el tratamiento. Lo principal, señala Máspero, es evitar las causas predisponentes como el polvo, pasar mucho tiempo en las habitaciones, minimizar el contacto con mascotas, remover alfombras o artículos que tiendan a acumular ácaros.

Las medidas de control ambiental son las más importantes en el tratamiento, pues representan más del 50% de su éxito o fracaso.

La enfermedad se trata con corticoides, antialérgicos y vacunas que, indica Chérrez, son las únicas que están en capacidad de evitar la evolución natural de la rinitis hacia el asma bronquial.

Máspero vino invitado a la presentación de un nuevo producto para tratar la rinitis. Se trata de un corticoide en aerosol cuya administración diaria permite controlar los síntomas en adultos, adolescentes y niños.

Con el tratamiento es posible retomar el ritmo de vida, mejorar la concentración y no afectar el rendimiento en la escuela. (K.V.)

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