Cuando un médico le diga que su colesterol bueno o de alta densidad HDL está en óptimas condiciones siéntase afortunado, porque esta grasa que circula en el organismo está constantemente retirando de las arterias al colesterol malo LDL para que no las obstruya e impida la circulación de la sangre, además lo envía de regreso al hígado para su metabolismo y eliminación.
Según el cardiólogo Roberto Lecaro, el HDL tiene propiedades antiinflamatorias y antioxidativas de las arterias y los valores que se deben tener son: En los adultos hombres más de 50 mg/dl y en las mujeres y adolescentes de 10 a 16 años, más de 40 mg/dl. Pero si están por debajo de estos valores debe saber que sus arterias se inflamarán y se oxidarán, y que el colesterol malo formará una placa de grasa en su interior e impedirá la circulación de la sangre.
También es importante conocer que el HDL-C (colesterol de alta densidad, por sus siglas en inglés) cuando está bajo produce más infartos del corazón y del cerebro y está relacionado con un abdomen grande de más de 90 centímetros en hombres y 80 centímetros en mujeres, como se ve en una enfermedad llamada Síndrome Metabólico que afecta al 20-25% de la población adulta en el mundo.
Asimismo es importante que los niños desde los 2 años con antecedentes de padres que han padecido un infarto en el corazón y con un HDL bajo se les realice un examen de sangre para analizar su colesterol porque tienen una predisposición genética para que se obstruyan las arterias a temprana edad y que aparezcan infartos en personas jóvenes.
Aumentar el nivel
Lecaro dice que existen medicamentos como la niacina, fibratos y estatinas que aumentan el HDL y se usan cuando la dieta y el ejercicio no son suficientes y por largo tiempo. Pero a las cuatro semanas ya se pueden ver cambios en este tipo de grasa.
Otra forma de incrementarlo, según la médica nutricionista Narcisa Zambrano, es mediante una buena alimentación con grasas vegetales, como los frutos secos, nueces, maní, almendras, aguacate, ajonjolí, dátiles, avellanas, pistachos, nuez del marañón, linaza, aceite de oliva o de canola y productos del mar ricos en Omega 3 como ostras, jurel, atún, sardinas, macarela, caballa, trucha de mar y otros.
Todos los frutos secos son muy ricos en calorías, por lo que se recomienda comerlos alrededor de una a dos onzas por día y sin sal, es decir, un tercio de taza para las mujeres y media taza para los hombres.
Y si se va a freír con estos aceites debe hacerse a bajas temperaturas para no quemarlo y que se convierta en grasa saturada, que es la que eleva el colesterol malo y baja el bueno.
Por último, es importante saber que el beneficio de estas grasas podría quedar enmascarado si se comen con pasteles o bocadillos que tienen exceso de grasa saturada, ya que la cantidad de esta siempre va a ser mayor.