Al girar de inmediato a la derecha en la aludida avenida que conduce a la ciudadela Los Olivos, recorrerán una cuadra, descubrirán más adelante a dos restaurantes: La Cazuela (comida típica) y el japonés Nagao.
Han nacido en Guayaquil tantos lugares donde saborear sushi que casi se siente uno aturdido. Compiten en calidad pero, lógicamente, llama siempre la atención el recién nacido. En el Nagao han cuidado mucho la decoración, llegando a una luminosa sobriedad. Se lució allí Marina Carrión. Creo que hay tres socios, y Diego, el administrador, atiende con amistoso profesionalismo. Los muebles son funcionales (Richard Saa); el ambiente, agradable y relajante, con una pantalla plasma cuyo volumen no perturba las conversaciones.
Encontramos allí lo que esperamos: una gama selecta de nigiri unagi (es mi predilecto, hecho con anguila braseada sobre bocado de arroz), nigiri ebi (esta va son camarones grandes, aunque la carta hable de langostinos). El maguro es de atún, el sake es un nigiri de salmón. En realidad, el nigiri es un tipo de sushi. Recuerden que la palabra maguro significa atún. Nosotros escogimos esta selección, pero la variedad es grande y quizás ciertos de ustedes optarán por el California, que es el más popular. Un japonés me dijo una vez que no consideraba al sushi como parte importante de la gastronomía oriental sino una especie de fast food fácil de preparar, de gran aceptación.
El verdadero California roll incluye pepino pequeño, palitos de cangrejo, semillas de sésamo, aguacate, huevos de pez volador (tobiko). Se llama western rolls a estas variaciones como el California, el Filadelfia, el iris roll, De repente aparecen ingredientes más insólitos, como el queso crema y hasta la mayonesa.
Volviendo al restaurante Nagao, el sushi que sirve luce fresco, sabe de maravilla, el de anguila es realmente especial. Quizás le interesará una sopa con tofu y alga. El tofu es queso de soya, proteína vegetal. Esta sopa se llama misoshiru. Hay otra que viene con mariscos, fideo de almidón (harusame) y vegetales. Probé un excelente pollo teriyaki. Recordemos que teriyaki es una técnica de cocción en la que los alimentos son asados en una salsa de soya dulce. Yaki significa asado, y teri, brilloso (por el aspecto de la salsa). El moyashi es un plato que incluye lomo fino y pollo, vegetales y fideos instantáneos). Me encantó.
Bebimos cerveza a pesar de que ciertas personas optan por el vino. Alguna vez experimentaré con vodka bien helado. La buena sorpresa la trajeron los postres, pues en general, los japoneses no ofrecen alternativa. En Nigao, unos shots (vasos pequeños) ofrecen delicias de maracuyá, chocolate, manjar, mandarina, limón, entre otras variedades, y podrán rematar con un café expreso sin que eso parezca fuera de tono. Para Epicuro, no hay un buen final sin aquel café concentrado.
Es fácil parquearse, el barrio es tranquilo. El sitio es realmente acogedor. Hay espacio para unas cuarenta personas. Cierran los días lunes, abren el resto de la semana, tanto de noche como al mediodía. Pienso que tendrá mucho éxito. Quienes lo pusieron tuvieron muchos aciertos.
Sabemos cuán difícil y azaroso es lanzarse en el negocio de la restauración. No se improvisa. En cuanto a los precios, cada unidad de sushi nigiri cuesta cerca de $ 1,40. Su cuenta dependerá de su apetito. El plato fuerte de lomo y pollo (moyashi) vale $ 9,90, el shot del postre $ 1,60. Ignoro cómo se dice buen provecho en japonés.