Edición del VIERNES 6 de Marzo del 2009
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La banana, la empanada y el batido
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lacristi_gye@yahoo.com

Temporada tras temporada, con cambio de moda, de modelo del bikini, de la música que ha pasado de heavy metal al techno, al pop, al trance, al retro-disco, al reggaetón, y a lo que sea que está sonando ahora; de una u otra forma, la banana en la playa de Salinas sigue estando vigente.

Obvio, me refiero a esa boya inflable súper foca, que se alquila a 2 dólares por persona por media hora.  Objeto que es arrastrado a velocidad interesante por una ancha cerca de la orilla y en la que jóvenes, niños y gente ya mayor hace fila por usar. Hay un ‘no sé qué’ en la humillante caída de la banana que los hace reír una y mil veces y volver a hacerlo la siguiente temporada…

Se complementa con un chaleco, el cual siempre alegan los impulsadores de la banana que es recién comprado. y  que ayuda a que cuando entre tanto zangoloteo la tira del pantalón de baño se cae o el bikini se mueve de puesto, se disimula, más que un salvavidas es un salva-dignidad…

Y esa es la banana oficial playera ¡un verdadero ícono de Salinas!

Ahora bien, hablemos de Playas.  Estuvo muy de moda allá como por los cincuenta y sesenta.  La época del apogeo del hotel Humboldt.  Aunque el balneario General Villamil siempre ha tenido su mismo encanto, playas enormes, temperatura casi perfecta, la segunda en el mundo, y los fieles playeros.  No hablo de los locales,  sino ese grupo de familias que aman ese escape y que no lo limitan a la temporada.  ¡Ellos visitan Playas TODO el año!

Lo cierto es que uno de los encantos más grandes son las empanadas de viento. Es tan divertido ver a la gente hacinada, esperando que estén esos deliciosos pockets en los que los nuevos siempre caen. Una de las cosas más divertidas es ver a un novato quemarse con el golpe de humo al morder ¡y el chorro de queso que desolla el labio inferior! 

Y en Montaña no hay gringo, europeo, sureño, local, guayaco, hippie, farandulero, surfista, modelito, niño o quien sea que se resista a esos batidos que venden en las esquinas. Es que la gente habla de Montañita como el lugar para farrear o para comprar alhaja playera.  Todavía no entienden que el alma del lugar está en disfrutar los placeres más básicos.  Buena fruta en batido, desplazamiento a pie, gente variada en la mesa vecina, cerveza, vegetales y, cuando se quiere, la caipirinha local.

Para hablar de nuestros lugares preferidos de temporada, hay que fijarse en lo que consumimos. La banana es la diversión en vitrina que caracteriza a Salinas; la empanada es eso calientito, familiar, propio (de pertenencia) que te atrapa de Playas; y los batidos son un recordatorio de la vida básica, que es lo que nos enamora de Montaña.  ¡Sigamos disfrutando de la temporada!


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