Edición del VIERNES 6 de Marzo del 2009
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Hussein Chalayan: ‘No soy una persona de moda o de arte. Soy una persona de ideas’
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Colección "Inercia"(primavera-verano 2009), basado en la velocidad como resultado la rapidez.
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Londres | Por Susana Cárdenas Overstall

Él es uno de los más visionarios diseñadores de la moda contemporánea.

Hussein Chalayan lidera el inexplorado territorio de la moda y explota lo radical de las nuevas tecnologías. Su trabajo lo generan ideas basadas en disciplinas no asociadas con moda que más bien se vinculan con la antropología, historia, ciencia, arquitectura, filosofía y tecnología.

De origen turco, nació en Nicosia, Chipre (1970), y creció en la isla mediterránea en medio del conflicto entre la población turca y griega. De niño emigró a Londres y estudió en la renombrada escuela Central St. Martins College of Arts and Design. Su primera colección la creó en seda cubierta por sedimentos de tierra, proceso que logró al enterrar las prendas en el patio de su casa durante varias semanas. Nadie pensó que esos vestidos serían prendas comerciales que captarían la atención de la compradora de la tienda Browns en New Bond Street, Londres.

Los vestidos descompuestos se vendieron al instante y empezó el boom del diseñador. Chalayan surgió en el mundo de la moda al mismo tiempo que Alexander MacQueen y Stella MacCartney, todos con el mismo nivel de seducción; a diferencia que Chalayan era el más avant-garde del clan de diseñadores británicos, el que creó la imagen de una chica cool, tan cool y tan difícil de aprehender como una navaja de afeitar.

La exhibición en el Museo del Diseño de Londres expone su trabajo retrospectivo desde el primer vestido descompuesto por la tierra hasta la última colección con piezas sintéticas que evoca al colapso de la economía mundial. En After Words (Después de palabras), colección otoño-invierno 2000, se inspiró en la vida del refugiado y el horror de haber abandonado su país en tiempos de guerra. Chalayan observó cómo los turcos-chipriotas, incluidos miembros de su propia familia, sufrieron en carne propia la “limpieza étnica” antes de 1974, cuando el país fue dividido.

La colección explora la idea de cómo la gente que vivió la terrible experiencia quiso esconder sus bienes o llevárselos con ellos. El show muestra una sala creada con sillas modernas, una mesa circular y prendas que simulan cubresillas, maletas que se convierten en sillas y mesas en faldas. Cada objeto en la habitación (cubiertos, floreros) cabe en el bolsillo de las prendas que fueron creadas a medida de ellos.

Las modelos  empiezan a vestirse con las piezas de muebles. Al final la habitación queda vacía, sin vida. Los desfiles de Chalayan no son pasarelas en sí, son performances.

Durante dos ocasiones Chalayan ganó el premio al mejor diseñador británico. Las     colecciones las presenta dos veces al año en París, las vende en Tokio, Nueva York y su laboratorio de ideas sigue siendo su estudio en el este de Londres.

Calvo, en jeans, camiseta y suéter, su imagen pasa casi desapercibida. Dicen que tiene un carácter obstinado, él afirma que no es difícil, solo que cree en sus opiniones. Criterios e ideas, un cerebro es lo que descubrió el presidente del grupo PPR, propietario de Gucci y Puma, al nombrarlo director creativo de esta última casa de moda deportiva.

“Conceptual y experimental son palabras terribles que pueden rebasar el trabajo como diseñador. Yo existo en algún lugar entre el comercio y las ideas. El sueño es transformar esas ideas en comercio. Pero tú como consumidor ¿preferirías usar prendas de un artista o de un modisto? ¿O ambas? Yo creo que una hace a la otra más especial”, dijo.

Before Minus Now (colección primavera-verano 2000) explora la relación entre el género humano, la tecnología y las fuerzas naturales. Las fuentes de inspiración fueron intangibles fenómenos como la gravedad, el crecimiento, el clima que causan diferentes formas en la naturaleza.

La gravedad la evocó con una franja roja, la electricidad con una tela frondosa celeste que se expandía y cambiaba de forma. Otra sección se inspiraba en las montañas creadas por siglos de fuerzas tectónicas y erosión.

Para representar esto, Chalayan usó una paca de tul, la cortó gradualmente hasta crear una forma más regular.

Al final utilizó una fibra de carbono y durante la presentación un niño se acercó a la pasarela a operar el vestido sintético con un control remoto que abrió los paneles del vestido y reveló el tul. La idea de controlar seres humanos con un sistema de control remoto es como si un reflejo de la tendencia humana fuera querer controlar la vida y nuestras exageradas expectativas de la tecnología. 

La exposición fusiona el video digital, instalación, arquitectura, moda. Si el espectador no tiene fascinación por la moda, la admirará como una instalación. Y si no se deslumbra por los espacios, se maravillará por los trapos y por historias detrás de ellos. “No soy una persona de moda o una persona de arte. Soy simplemente una persona de ideas”, afirmó en una entrevista con el diario Financial Times.

La colección primavera-verano 2009 denominada Inercia se basa en la velocidad como esencia de la vida y el choque como resultado inminente. El ritmo de la comunicación digital, los negocios, los viajes tienen más validez por la velocidad que se consigue que por los efectos que producen. La colección era una secuencia que empezaba con imágenes de piezas de automóviles y cavidades del cuerpo humano.

Posteriormente se mostraban formas orgánicas sobre las prendas que simbolizaban el mundo natural y agresivos movimientos ocasionados por el viento.

Al final, el cuerpo se convierte en el choque, las prendas muestra partes de restos de coches destruidos. “Lo que quise capturar en esta colección es el sentido de la velocidad y la contradicción del débil crecimiento económico. Situaciones como la que estamos viviendo ahora harán que la gente sea más selectiva en cómo gasta  su dinero y enseñará a editar nuestros pensamientos y formas de vida”, expresó a la revista Dazed and Confused.


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