Si normalmente recibir un masaje a dos manos es placentero y relajante, hay una gran diferencia cuando se hace a cuatro manos, es decir, lo dan dos personas a la vez siguiendo los mismos movimientos.
Es un masaje poderoso que ayuda a desconectarse, porque la mente no puede concentrarse en cuatro manos simultáneamente, de ahí que se logre una profunda relajación.
Los masajes son un fuerte aliado para combatir el estrés y los dolores musculares, muchos causados por el diario y rápido vivir. También ayudan a conciliar el sueño e incrementar la circulación. En estos se aplican técnicas ayurvédicas, orientales y otras, que implican fricciones y presiones en puntos estratégicos para lograr bienestar.
Otra técnica que está teniendo bastante acogida son los masajes con piedras calientes, porque además de ser relajantes, reducen los problemas digestivos, alivian dolores crónicos, desintoxican el cuerpo, ayudan con los malestares de espalda y cuello, y se logran iguales efectos que un masaje profundo, pero en menos tiempo.
“Las piedras que se utilizan son de origen volcánico y se calientan a 150 grados, siempre se mide la temperatura y no hay riesgo de quemar al paciente. Estas tienen muchos minerales, que se transmiten a la persona; de igual forma, si el paciente está muy cargada de problemas o estrés, las piedras le absorben ese peso y le proporcionan mayor energía.
Después la persona puede dormir mejor y tener una sensación de descanso absoluto”, dice la esteticista Ángela Sánchez.
Este tipo de terapia también se combina con piedras frías, las que sirven para desinflamar.
Las piedras son de diferentes tamaños y se usan en piernas, manos, pies, espalda y rostro; se puede masajear con ellas o dejarlas colocadas en puntos fijos ejerciendo una función mientras se trabaja otra área.
Los masajes, definitivamente, además de embellecer la piel brindan calma al espíritu.
Day Spa, centro Comercial La Piazza, vía a Samborondón.
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