El presidente de EE.UU. anunció ayer medidas económicas para enfrentar la crisis.
NUEVA YORK, EE.UU. Un afiche del presidente Barack Obama luce en la vitrina de una tienda de ropa donde se promociona ofertas. La confianza del consumidor cayó a su nivel mínimo.
WASHINGTON. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, durante su discurso de anoche en el Congreso de ese país, delante del vicepresidente Joe Biden y Nancy Pelosi, líder del Senado.
Frente a una nación al borde del abismo económico, el presidente Barack Obama dijo anoche a los atribulados estadounidenses que EE.UU. ha llegado a la abrumadora hora de la verdad, que requerirá de audacia y de una visión a largo plazo para lograr un resurgimiento y prosperidad duraderos.
En su discurso hizo un llamado “a la paciencia y la responsabilidad de los ciudadanos para salir de la crisis económica que vive el país”, en su discurso ante las dos cámaras del Congreso estadounidense.
También pidió responsabilidad desde los hogares, como padres y jefes de familia.
En su intervención, que comenzó a las 21:20, la economía acaparó la mayor parte de la alocución, pronunciada al estilo del tradicional discurso sobre el Estado de la Unión, a cinco semanas de su posesión.
Anunció la eliminación de programas educativos que no funcionan y los contratos sin licitación que han desperdiciado millones de dólares en Iraq, además de la reforma al presupuesto de Defensa.
El Mandatario estadounidense hizo advertencias, acompañadas de palabras de sosiego. “Esta noche deseo que los estadounidenses sepan lo siguiente: reconstruiremos, nos recuperaremos y Estados Unidos de América resurgirá más fuerte que antes”, indicó.
Obama expuso una amalgama de los detalles de su gobierno aunada a expresiones retóricas, y recomendó que cada partido político debe sacrificar sus programas predilectos en un esfuerzo por sumarse a los objetivos que incluyan mejores escuelas, una más amplia cobertura de salud y el uso de un combustible más verde.
En un esfuerzo por equilibrar la franqueza y el pragmatismo, Obama admitió que la atribulada economía, la vapuleada confianza y los tiempos difíciles e inciertos son una cruda realidad en los hogares y en los negocios de todo el país.
Pero aseguró que el peso de esta crisis no determinará el destino de esta nación.
La economía global amplió ayer su marcha negativa al desplomarse a niveles récord los precios de las casas estadounidenses, mientras que la confianza empresarial de Alemania marcó su menor nivel desde la reunificación del país.
Obama se comprometió este martes a aumentar el número de soldados estadounidenses en el Ejército e infantes de la Marina, prometió integrar en el presupuesto el costo de la guerra y dio su palabra de que su presupuesto no esconderá los precios de los conflictos en Iraq y Afganistán. También se comprometió a otorgarles a los terroristas capturados una justicia rápida.
Otro anuncio fue la conformación de una nueva era de fondos de créditos, lo que, según él, sería el mayor sacrificio para ayudar a las pequeñas empresas y consumidores en un esfuerzo para estimular una economía golpeada.
Bajaron precios de casas
A la suma de datos negativos se agregó un desplome de la confianza del consumidor estadounidense a mínimos récord en febrero, con expectativas de que las condiciones en una economía ya hundida en la recesión se seguirán debilitando y que el mercado laboral se deteriorará aún más.
El instituto Conference Board dijo que su índice sobre la confianza del consumidor de Estados Unidos cayó a 25,0 en febrero desde una revisión a la baja de 37,4 en enero. La lectura de febrero fue un nuevo mínimo histórico para el índice, que se recopila desde 1967.
Por su parte, el presidente de la Reserva Federal de EE.UU., Ben Bernanke, manifestó que la mayor economía del mundo estaba en una “severa contracción” y advirtió que si los esfuerzos del régimen no tienen éxito en restaurar la estabilidad financiera, la recesión podría no finalizar este año.