La Revista - Logo
Edición del DOMINGO 22 de Febrero del 2009 EL UNIVERSO inicio e-mail
::::::::: M E N Ú ::::::::::
    Portada
    Cine
    Piqueo de la semana
    Consultorio
    Dr. Tecno
    Lo Nuevo
    Columnistas
    Cuerpo y Alma
    Destino
    Belleza
    Gastronomía
    Orientación
    Moda
    Decoración
    Desde las encantadas
    Ecología
    Show
    Libros
    De Cine y Del Resto
    Salud
    Cocina de Patricia
Gastronomía 
Un Queen’s Dim Sim secreto
ampliar imagen ampliar imagen

Imprimir esta noticia Enviar noticia por e-mail
Texto: Epicuro | epicuro@eluniverso.com

No es tan sencillo encontrarlo, pero si conocen la ciudadela Bolivariana, la Iglesia de Santa Gema, no tendrán problema, pues se encuentra el restaurante Queen’s Dim Sim  a una cuadra del templo frente al Colegio Pasionista.

Aconsejé al dueño del lugar poner un letrero luminoso, algún distintivo. Pero Zhu Qing Cun (Michael Zhu), como lo anuncia la tarjeta del gerente, es sinónimo de la tradicional discreción china.

Este restaurante se encontraba en la ciudadela Alborada y goza de excelente fama. Ahora se ha renovado por completo. Dos salas acogen a los visitantes, pero existen además salones con capacidad para trece personas  (es absurdo considerar aquel número como mal presagio bajo el pretexto de que hubo trece personas en la Última Cena. Para muchas civilizaciones  es de buen augurio. Asimismo, los chinos otorgan al número seis cualidades positivas mientras otros lo asocian con el número de la bestia).

Al Queen’s Dim Sim llegan muchos chinos, lo que constituye un punto a favor. Tanto Zhu Qing Cun como Virginia –una señora china de extrema amabilidad– son expertos en preparar los más sutiles platos. Para Epicuro, es un placer renovado probar las especialidades del lugar. El jueves pasado estacioné mi vehículo frente al restaurante (hay un guardián), pedí una cerveza bien fría, me preparé a saborear una sopa de wantanes mientras mi acompañante se solazaba con una de cangrejo.

Vamos por partes. Aquellas sopas dependen esencialmente de la calidad y frescura de los ingredientes: buena legumbre, caldo concentrado de alto sabor, pasta de wantán delicada con excelente relleno. En el caso de la sopa de cangrejo, la consistencia ideal, ni demasiado espesa ni demasiado clara, con énfasis en el gusto del crustáceo, un toquecillo de jengibre. Zhu Qing Cun es un maestro: las sopas son irreprochables, no creo que se pueda superar la delicadeza de los caldos.

El cocolón frito es  hallazgo feliz. Se cuece el arroz, se lo fríe. Adquiere una insólita textura que  recuerda  la de los cueritos reventados. Servido muy copiosamente  se deja comer como abreboca. Recomiendo de igual manera el pollo en salsa de tamarindo, aunque esta vez me dejé tentar por la salsa de ostiones (extracto de ostras con algo de maicena, glutamato monosódico, azúcar y sal, caramelo para el color) Epicuro siempre tiene en casa una botellita porque se presta para saltar un lomo, un pescado, trocitos de pollo. Desde luego, no puede  faltar legumbre esencial. Los chinos, como los ecuatorianos,  han devuelto al nabo su importancia.

El dim sum es mi debilidad: son aquellos bollos al vapor que pueden rellenarse  con pescado, camarones, carne de cerdo,  res,  pollo. Resulta más sabroso consumirlos usando palillos. La salsa ideal es de soya con tiritas de jengibre marinado. Cuidado que la salsa de color encendido no es agridulce sino picante con retrogusto de ajo, deliciosa en todo caso.

Creo que un menú equilibrado puede contemplar un tazón de sopa,  bocados, plato fuerte. La carta es  extensa: provoca volver para experimentar. Me quedé con  ganas de pedir patas de aves rellenas. Pueden beber té, alcanzar un postrecito caliente de yema con leche en una tartaleta. Lamento que los chinos no sirvan un expreso bien cargado.

Por primera vez, Epicuro tuvo problemas para pagar su cuenta, y a pesar de mis  múltiples estratagemas como, por ejemplo, dejar los treinta dólares en un macetero, Zhu Qing Cun me ganó en velocidad y en astucia. Creo, definitivamente, que el Queen’s Dim Sim con sus mantelitos rosados y la calidad de sus platos merece unas visitas. El teléfono es el 229-6297.


© Derechos Reservados 2004 Compañía Anónima EL UNIVERSO. Todos los Derechos Reservados