QUITO. La Policía prueba las armas adquiridas por el Gobierno y que serán distribuidas en el país a partir de esta semana.
¿Ha visto la serie policiaca CSI? En ella, los agentes recogen los casquillos hallados en la escena del crimen y, a través de una base de datos moderna, descubren de qué arma fue disparada y así dan con el culpable.
Ese sistema, llamado IBIS, funcionará en nuestro país desde la primera semana de marzo, anunció Hugo Espín, director del departamento de equipamiento de la Unidad Ejecutora del Plan de Modernización de la Policía.
Las 30.610 pistolas Glock 17, nuevas, que el presidente Rafael Correa dará mañana a la Policía Nacional, serán registradas en ese sistema antes de ser entregadas a cada uniformado. De esta manera, afirma Espín, si un arma policial participa en un atraco se sabrá a qué uniformado pertenece.
Asimismo, la Unidad de Criminalística fotografiará cada una de las armas y las dotará de un TAG (chip), que será ubicado en una parte secreta de la pistola. Este dispositivo registrará el poblado, el comando y el nombre del uniformado, a los cuales será destinada.
Desde el jueves el Grupo de Intervención y Rescate (GIR), ubicado en Pusuquí, al norte de Quito, verifica el buen funcionamiento de las Glock.
Pero no se probaron todas; solo se tomó una muestra aleatoria de 61 pistolas.
El armamento, fabricado en Austria, llegó al Ecuador el 23 de enero pasado.
El contrato firmado con la empresa Ocileb ascendió a $ 14’509.140.
El lote incluye, a más de las armas, tres alimentadoras y un cinto por cada una, el 1% de repuestos, 500 armas de capacitación y la repotenciación de las 8.000 Glock con las que contaba la Policía. En un mes llegarán 600.000 municiones. Con esta dotación los uniformados operativos estarán armados.