Sentimientos del hincha

Omar Cadena Morante,
Guayaquil.- Kaká es un ejemplo para todo futbolista profesional y no profesional.
Es uno de los mejores  del mundo, goza de una técnica espectacular. Es
titular  en su club  AC Milan y en la selección de Brasil.

Por segunda ocasión rechazó una propuesta multimillonaria de uno de los
clubes más poderosos del fútbol inglés (económicamente hablando), el
Manchester City, del que su compatriota Robinho se dejó seducir por
dinero y abandonó uno de los clubes más poderosos (este sí en títulos y
en economía) del mundo, el Real Madrid. Lo de Kaká es para aplaudir  de
pie.
Ha demostrado  que cuando hay un compromiso de corazón, no
importan las propuestas.

Cito un ejemplo de lo que hace un futbolista cuando hiere a su
hinchada. No voy a citar a nuestros equipos (aunque los hay), sino a
alguien que se ha dado el lujo de defender los colores de los clubes
más prestigiosos del mundo, pero que luego mediante "finta" echa a
perder los gratos recuerdos que la fanaticada lleva en la memoria y el
corazón. Ronaldo. Emigró al Viejo Continente y en poco tiempo fue
jugador revelación. El Barcelona de España lo  convirtió en  ídolo,
pero después de unos años ficharía por el Real Madrid, el acérrimo
rival de los azulgrana. Eso para un hincha es imperdonable. Algo
similar ocurrió en el fútbol italiano. Después de jugar en el Inter de
Milán fichó para el equipo de la "otra orilla", el AC Milan. Los
seguidores del Inter sintieron en carne propia lo que les sucedió a los
del Barça.

El tercer golpe emocional lo provocó en su  país. Después de haber
confesado  ser parte de "la torcida" del Flamengo y  recuperarse de una
lesión con  médicos  de su club, firmó  un contrato millonario con el
Corinthians, el rival directo del Flamengo.

Una cosa es jugar por amor a una institución y otra muy distinta es
hacerlo por el dinero.  A nosotros, los hinchas, sí nos duele eso.