Tengo 20 años de casado en un matrimonio en el cual no le di buenos tratos a mi esposa. La maltrataba y no le daba el amor suficiente e incluso la llegué a engañar los primeros años de unión, recapacité y decidí cambiar por bien de nuestro hogar hasta el punto de que aparentemente me perdonó. Nuestros lazos de amor se hicieron más fuertes y ya no era el mismo hombre que le falló, hasta que hace dos meses se enteró de que le volví a ser infiel, lo que no es verdad, y ahora ella removió todo ese dolor que le causé en el pasado haciendo que cada día peleemos más. Desde ese entonces me di cuenta de que mi esposa nunca me perdonó y siempre llevaba guardado ese rencor. Estoy preocupado, yo la amo y no quiero que lo que recuperamos un día se vuelva a perder.
N.N.
Guayaquil
Mi reconocimiento sincero por haber desarrollado una convicción superior de su amor que le haya impulsado e incentivado positivamente a generar en usted un nivel de férrea autodisciplina en pro de erradicar de sí mismo su tendencia hacia la ira que le impelía a canalizar agresión física hacia quien usted debía prodigar amor marital con todas las implicaciones propias y naturales de este sentimiento: protección, comprensión, comunicación efectiva, elasticidad, tolerancia, fidelidad, camaradería, atención preferencial, ternura. Dadas las presiones de nuestro entorno social somos susceptibles de perder conciencia de la responsabilidad con la cual estamos investidos en calidad de cónyuges responsables. Nuestro rol de esposos no debe caer jamás en la anormalidad de volvernos opresores de nuestra compañera, ni ejercer chantaje (ni violencia psicológica y-o física); no somos competidores conyugales, ni mucho menos nuestra pareja es un rival por vencer. El estereotipo o modelo de “macho latino” que abusa de su cónyuge y que procura integrar a su lista pasional a una serie de damas fugaces o “sucursales temporales o permanentes” no es digno de imitarse, se aleja totalmente del modelo de hombre deseable y a la vez responsable del papel que debe desempeñar como esposo, padre, abuelo e integrante positivo de la sociedad, el cual debe guiar y modelar sus enfoques, sentimientos, acciones y correcciones basado en principios y valores que rijan su vida. Recuerde que lo que sembramos cosechamos.
Es altamente probable que su esposa se encuentre impactada y traumatizada por el maltrato (lo que incluye infidelidad) que usted le dio en sus primeros años de matrimonio, de tal manera que al tener en la actualidad crecientes dudas o la certeza de una aparente infidelidad suya, se genera en ella una actitud de dolor, miedo, incertidumbre, ansiedad e inestabilidad con una imagen de agresividad que la predispone a reaccionar en contra suya. Pero usted debe recordar que ella fue una víctima directa de su anterior proceder, que las heridas infligidas por usted aún no se han curado y que usted no puede sentir que está exento de su obligación de ser un partícipe directo en la recuperación emocional de su esposa. Usted se encuentra muy preocupado porque cree que ella no le ha perdonado, es comprensible hasta cierto punto su incertidumbre, pero usted tiene que racionalizar que lo más importante es la vitalidad y confortabilidad del matrimonio del cual los dos son integrantes. Sus veinte años conyugales son respetables. Es importantísimo que curen su relación y su integridad individual por medio de una terapia de pareja que les permita estabilizar y fortalecer su matrimonio, así como su bienestar individual, con las consabidas réplicas positivas que recibirán sus hijos al percibir que sus padres son felices. Recuerde que ellos desarrollarán en sus vidas privadas y particulares aquello que esperaron dentro del hogar donde se criaron y crecieron. Sus intenciones son excelentes, ahora es el momento de que dejen de serlo y se transformen en acciones constructivas.
Dr. Eduardo Santillán Sosa. Ph.D
Psicólogo clínico - neuropsicólogo - terapeuta individual, de pareja y familiar.
Telfs: 239-0541, (08) 720-2411, (09) 782-7030.
Secreto de familia
Mi tercer hijo es realmente el hijo de otras personas. Cuando él tenía un año, mi esposo y nuestros dos hijos mayores decidimos hacernos cargo de él y lo inscribimos como un hijo más. Ahora tiene 28 años, es un excelente profesional y tiene un buen trabajo, pero nunca le dijimos la verdad, pues yo siempre me negué a que se le dijera algo sobre su origen.
En mi familia todo ha sido normal, siempre con unión, cariño y respeto, pero mi esposo y mi hijo mayor me insisten en que tenemos que decirle la verdad ya que él va a casarse en pocos meses. Yo estoy angustiada, se me ha quitado el apetito, casi no puedo dormir, no dejo de pensar en lo que pasará, no quiero que se le dañen estos momentos de felicidad, me aterra que luego nos odie y se aleje .
Imelda,
Guayaquil
Las familias con hijos adoptivos a menudo suelen presentar conflictos como el que usted describe. Lo recomendable es que se diga al niño desde muy pequeño (4 a 8 años) la verdad sobre su origen, ya que la experiencia clínica demuestra que estos pequeños saben inconscientemente que son hijos de otros padres y esto provoca en ellos una serie de confusiones durante su crecimiento.
Los afectos que existen dentro de su familia van a ayudar mucho al momento de enfrentar la verdad, pues es sumamente importante que se liberen los sentimientos de culpa así como las fantasías presentes alrededor del tema. Su esposo y su hijo tienen razón en pedirle que se diga la verdad, ahora que su hijo va a formar su propio hogar es importante que se encuentre libre de confusiones para que pueda desempeñar adecuadamente sus nuevos roles de esposo y padre. De todos modos usted “es su madre” y la familia no dejará de serlo porque él sepa la verdad. La experiencia profesional nos dice que los hijos adoptados terminan comprendiendo muy bien esta noticia, es importante que lo haga con una buena explicación y mucho amor. Decir la verdad la va a liberar a usted y su familia de esta angustia. Busque ayuda profesional si cree que es necesario.
Nexi Zambrano,
Psicóloga clínica de Ceprivap.
Telfs.: 220-8500, (09) 846-5334
Verruga vaginal
Hace menos de un mes noté una pequeña verruga en los labios de la vagina. No le di mucha importancia, pero según leí en internet es una enfermedad de transmisión sexual. Casi me caigo al piso y lo más raro es que no tenía actividad sexual desde hace seis meses. Por favor, ayúdenme con alguna crema tópica. No me causa dolor, ni picazón. Me imagino porque recién está empezando.
Lorena,
Guayaquil
Las verrugas genitales son producidas por las cepas 11 o 18 del virus del papiloma humano, son benignas y efectivamente se transmiten por contacto sexual, el cual puede haber sido no reciente. El tratamiento de la verruga es la destrucción de la misma, ya sea con corriente (cauterización o electrofulguración), con frío (criocoagulación) o quemándola con algún ácido especial para ello (ácido tricloroacético, podofilina).
Sería conveniente que se hiciera examinar de un ginecólogo para que le ordene una colposcopia y descartar que no haya más lesiones en otra zona de los genitales, sobre todo lo que es vagina o cuello uterino
Galo Farfán Jaime,
Ginecólogo obstetra.
Telfs.: 264-6556, 601-6982
Agua y limón para bajar de peso
Tengo una duda que me gustaría que me orientaran acerca de esto. Tengo 20 años, mido 1,70 m y peso 230 lb. Como verán tengo problemas de peso. Algunas personas me han dicho que para bajar debo beber abundante agua y tomar mucho jugo de limón sin azúcar. Quiero saber si es cierto que uno pueda reducir libras siguiendo este consejo. Un primo dice que funcionó en él porque tomaba abundante agua en el día y la noche.
Rolando R.
Quevedo
Conforme a sus datos, su IMC (índice de masa corporal) está en 35,9, lo que se ubica en obesidad grado II, de ser su complexión mediana, su peso saludable es de 63 kilos, lo que indica que debe bajar aproximadamente 41 kilos, más aún considerando su edad. En cuanto a su pregunta, no es aconsejable consumir exageradamente agua puesto que nuestro organismo trabaja en un equilibrio hídrico, lo que puede degenerar en problemas de potomanía, cuyas consecuencias fisiológicas son las alteraciones de los riñones, la composición de la sangre y el equilibrio de fluidos y electrolitos dentro del organismo. El limón contiene grandes cantidades de ácido ascórbico, su exceso ocasiona náuseas, diarrea y cólicos estomacales, ataca el esmalte dental desmineralizándolo, contiene el 7% de ácido cítrico, que es un poderoso inhibidor de la oxidación de los lípidos, y otros ácidos orgánicos que estimulan la producción de bilis por el hígado, o su liberación de la vesícula biliar, esta propiedad es la que hace que se lo considere para el tratamiento dietético en la obesidad.
Piense que cada persona tiene características fisiológicas, orgánicas, alimentarias, individuales que determinan su tratamiento médico, nutricional, entre otras, por lo que no es aconsejable adoptar tratamientos prescritos a otras personas, debido a las consecuencias negativas que nos pueden ocasionar.
Silvia Alejandro de Franco, Dra.
Máster en nutrición y dietética.
Telfs.: 216-4136, (09) 842-3077
Acerca del vitiligo
Existe alguna cura que pueda detener el avance del vitiligo, que se caracteriza por cambiar el tono de la piel con el paso de los años de manera paulatina haciendo que se vea la diferencia entre el color normal y el que causa esta enfermedad. Yo la padezco y tengo 26 años. Me comenzó desde hace doce por la cara.
E.A.
Guayaquil
El vitiligo es una enfermedad autoinmune en la cual se producen anticuerpos contra los melanocitos que son las células productoras de pigmento, produciendo un deterioro progresivo de esta y la muerte celular, se traduce clínicamente por la presencia de manchas blancas intensas, las cuales pueden crecer y confluir, tomando muchas veces un gran tamaño.
El detonante para la aparición de esta patología es por lo general un evento que haya ocasionado un gran estrés, la enfermedad comienza y sigue su evolución.
El tratamiento suele ser prolongado y por lo general se intenta con muchas sustancias, entre ellas y lo que está dando buen resultado es un inmunomodulador en crema tópica la cual se aplica diariamente y luego de un tiempo se observa la pigmentación.
La estimulación de células madre es otra alternativa de gran valor ya que las células madre de reserva que se encuentran en los folículos pilosos pueden al localizarse en la zona afectada repigmentar totalmente una lesión.
Los tratamientos anteriores mediante el uso de sustancias fototóxicas o fotoestimulantes pueden ayudar mediante su efecto irritante, logrando un buen efecto. El uso de preparados placentarios también son utilizados, pero es necesario usar un vehículo adecuado que permita su penetración.
El pronóstico es de lo más variado. La combinación de terapéuticas es lo mejor, pues por lo general, siempre se consiguen resultados positivos.
En el caso de niños afectados con esta enfermedad, es necesario agregar al tratamiento dermatológico una psicoterapia bien dirigida por un psicólogo especializado en niños, pues por lo general el vitiligo sobreviene después de algún trauma emotivo.
Dra. Virginia Miranda de Moscoso,
Dermatóloga.
Telf.: 220-4304
Quiste en testículo
Mi ex enamorado se operó de un testículo porque tenía unos quistes. Quiero saber si teniéndolos él podía tener hijos y ahora que se los eliminaron, ¿podrá tener familia?
Gabriela,
Guayaquil
Para que un hombre tenga infertilidad necesita que los dos testículos no funcionen. Los quistes en el epidídimo (la parte superior del testículo) por lo regular son benignos y se los extrae cuando causan mucho dolor o son muy grandes. Por lo tanto es una cirugía muy selectiva y no causa infertilidad siempre y cuando se esté seguro de que el otro testículo esté produciendo espermatozoides normalmente. Y para salir de dudas es importante que el afectado se someta a un espermatograma, que es un examen para analizar el contaje y calidad de los espermatozoides. Por lo tanto no todo quiste es necesario operarlo.
Dr. César Merino Espinoza,
Urólogo.
Telfs.: 239-5715, (09) 751-0010