Aunque me resulta interesantísimo el personaje, como la mayoría de la gente estoy de lo más optimista con el nuevo mandatario del país del Norte. ¿Es necesario llamarlo ‘era’? ¿No es como demasiado grande el término?
Por mi lado, la única ‘era’ que realmente está vigente es la del hielo. ¿Es o no divertida la ardillita que pasa las negras tratando de avanzar por la vida con su megabellota utópica? ¿Quién no se destornilla de la risa con las múltiples muecas que hace el personaje en cuestión? Digo vigente porque llevamos ya un par de años viéndola y ¡seguimos esperando la siguiente!
Otro asunto es ‘era’ en verbo, que solemos repetir con otro significado.Cuando decimos, por ejemplo: “No sé por qué la volteó a ver si ella no era nadie”. Clásica frase de envidia y de auto-endiosamiento. Aceptar que alguien puede “no ser nadie” hasta que se acerca a otro. ¿Qué tal? ¿Qué nos califica cómo ser alguien?
Por un lado se puede decir que alguien es ‘alguien’ cuando tiene un cargo importante, un carro simpático, un apellido que suena, sale en el diario o califica para clubes sociales. ¿Pero qué pasa si esos alguienes (con falta ortográfica y todo) no hacen nada interesante?
Me refiero a los poco relevantes, ser ‘alguien’ en tu grupo de amigos es fácil, solo hay que ser el gracioso, el popular, la más sexy, el señor farra, casa con megabar, musculitos nuevos, la amiga de todos, pero ¿y qué más? ¿Tiene más logros el popular o el que piensa?
Con quién preferimos estar en realidad, ¿con el que cuenta un chiste durante la película o el que al final de la peli te puede analizar los personajes y la narrativa? ¿No debería ser el popular el que piensa y aporta en lugar del que entretiene?
No es que entretener no sea bueno, pero luego de un rato empalaga y hay que encontrar a alguien más para disfrutar.
Ser ‘alguien’ en definitiva es ser una persona que aporta, que gatilla algo en nosotros… Si no lo logra , terminará siendo un simple “él era divertido, pensar que era tan guapo, y de ser alguien tan popular pasó a ser un simple nadie”. Feo... ¿verdad?