Paz, tranquilidad y armonía son tres sensaciones que los seres humanos debemos transmitir para estar bien con nosotros mismos y los demás. El poseerlas permiten que sanemos nuestras emociones, alma, mente y cuerpo.
Es precisamente lo que la terapeuta holística Verónica de Ycaza Oehlke, quien estuvo en Guayaquil para dar el seminario ‘Los cinco sonidos curativos’, en el edificio Equilibrium, transmite a simple vista a los demás.
Los cinco sonidos curativos, dice, provienen de la filosofía taoísta que se inició en la China hace más de cinco mil años, y los maestros al observar la naturaleza llegaron a comprender cuál era el sentido de vida de las personas, que finalmente es el regreso a la unidad.
Los taoístas tienen un símbolo que es el tao o camino de vida. Es un círculo que contiene dos formas iguales: la una simboliza la energía yin (femenina) y la yang (masculina). Esta dualidad al interactuar entre sí genera la vida porque si no hay un polo femenino y uno masculino la materia permanece inerte. Pero los maestros fueron más allá en sus observaciones y se dieron cuenta de que hay cinco elementos que conforman el universo, como son la madera, el fuego, la tierra, el metal y el agua. Incluso notaron que en nuestro cuerpo hay cinco vísceras macizas u órganos principales que se relacionan por sus características y cualidades con estos elementos.
Por ejemplo, el hígado por su capacidad de regeneración y de flexibilidad se relaciona con la madera; el fuego que es generador de calor, con el corazón; la tierra que es nutricia, con el bazo que recibe el alimento y lo transforma en la sustancia útil para el cuerpo; los pulmones con el metal, porque sin este órgano no existimos y es el primer reino que da cohesión al planeta Tierra. Y el agua se vincula con el riñón porque cumple la función de descender los líquidos y liberar las toxinas del cuerpo.
Desbloqueos de energía
La terapeuta refiere que los cinco elementos tanto en el cosmo como en el ser humano están regidos por dos leyes que se llaman de dominancia y de producción. Entonces si hay un equilibrio entre estos principios u órganos existe salud en el área cósmica y en el cuerpo humano, sino hay enfermedades y desastres naturales.
Los sonidos curativos lo que hacen es producir desbloqueos de energía a quien los pronuncia. Una vibración armoniosa al entrar en contacto con alguna fuerza de baja vibración que podamos tener simplemente lo transmuta o lo armoniza. Además, hay que llenarlos con una luz con color que transforma los sentimientos negativos expulsados mediante el sonido en una cualidad del alma curativa.
“Los sonidos se emiten con la boca y el único instrumento de curación es nuestra intención dirigida al órgano adecuado, en volumen alto, bajo o casi inaudible”, dice Verónica de Ycaza.
Sonidos en cada órgano
Los sonidos curativos también fortalecen el campo energético que se refleja en el sistema inmunológico. Pero esta práctica, dice la terapeuta, lleva un protocolo que implica crear una fortaleza. Es decir, en cada sonido hay que visualizar que estamos dentro de un huevo con una luz azul brillante y que en el exterior existen espejos, así se sella el espacio en que va a trabajar la propia energía.
Además para realizar los sonidos correctamente es preferible al principio que estos sean dirigidos por un experto para cuidar los espacios energéticos, en los que trabajan. Se los hace solo en diez minutos, con repeticiones de tres, señala la terapeuta. A continuación menciona los sonidos que curan si se hace un:
- Ss: Se usa para liberar la tristeza de los pulmones. Se lo hace colocando la lengua detrás de los dientes superiores, es como el de la serpiente.
- Ju: Se lo hace para sacar el miedo que se aloja en los riñones, al inhalar y exhalar el sonido. Luego se lo llena con amabilidad.
- Sh: Es un sonido largo que hace vibrar el hígado, es como si calláramos a un bebé. Se libera la ira, enojo, celos y envidia. El color que debemos visualizar es el verde esmeralda. Luego se lo llena con bondad.
- Ja: Es un sonido gutural dirigido al corazón. Se lo hace vibrar con esa voz de los monjes tibetanos. Se inhala rojo brillante, pleno de amor incondicional, de gozo por la vida.
- Wuu: Es un sonido gutural para sacar la amargura y desesperanza ubicadas en el bazo. Antes de hacer el sonido se ponen las manos debajo de las costillas izquierdas y se empuja suavemente. Se lo llena de color dorado y fe.