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Historia 
Babilonia ¿Mito o realidad?
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Torre de Babel, pintada en 1595 por el artista de la escuela flamenca Lucas Van Valckenborch.
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Texto: Susana Cárdenas Overstall desde Londres para La Revista | Fotos: British Museum

El Museo Británico presenta una exhibición que intenta echar luz sobre la historia de la antigua ciudad de los jardines colgantes.

Babilonia de Nabucodonosor II (605-562 aC.) fue la capital de un imperio que se extendió desde Persia hasta el Mediterráneo. Su nombre suena a mito y a leyenda desde hace más de dos mil años.

La exhibición Babilonia: Mito o Realidad, en el Museo Británico de Londres, sigue la historia de una  ciudad de esplendor inigualable a través de 100 objetos prestados por colecciones de museos de París y Berlín. Describe los Jardines Colgantes que pertenecieron a las siete maravillas del mundo antiguo, la destrucción de la Torre de Babel, la expulsión y deportación de los judíos y los restos arqueológicos que hoy yacen en Iraq.

Irónicamente, el yacimiento arqueólogico de Babilonia se encuentra a 85 kilómetros al norte de Bagdad, donde hoy los americanos toman posesión del territorio iraquí. La  exposición del Museo Británico de Londres se basa en el reino de Nabucodonosor, el gobernante más conocido de Babilonia, personaje perverso descrito en la Biblia y mito agigantado por la religión judía. ¿Leyenda o realidad?

Lo que nadie puede negar es que el rey Nabudoconosor el Grande (605-562 aC.) convirtió a su ciudad en una de las maravillas del mundo antiguo.

El mito ha inspirado a escritores y demás artistas a retratar una Babilonia idílica. Jorge Luis Borges la describe como “El universo (que otros llaman la Biblioteca) se compone de un número indefinido, y tal vez infinito, de galerías hexagonales, con vastos pozos de ventilación en el medio, cercados por barandas bajísimas”, en el cuento La Biblioteca de Babel, 1956.

Lo cierto es que a inicios del siglo XX la ciudad fue excavada por arqueólogos alemanes que descubrieron restos de la era de Nabucodonosor II.

Muchos fragmentos de ladrillo cristalizado fueron llevados desde Babilonia a Berlín y restaurados laboriosamente. Estos ladrillos se ubicaban en la entrada procesional del monumental edificio de Ishtar Gate, los que representan imágenes de feroces leones, dragones, serpientes y animales simbólicos asociados con los dioses de la ciudad. Resalta la imagen de The Angry Snake (serpiente enfadada) con cuerpo de león, patas delanteras de felino, traseras de águila y cabeza de serpiente.

Los Jardines Colgantes fueron parte de las siete maravillas del mundo antiguo y la única maravilla de la que no ha quedado rastro. Según lo descrito por los griegos, los jardines se asentaban al pie del río Éufrates, suspendidos y levantados en terrazas para simular las montañas. Una historia cuenta que Nabucodonosor construyó los jardines para su esposa Amytis, que tanto extrañaba las cimas de su tierra.

Una tabla en la exhibición muestra 70 plantas que pudo haber incluido el jardín: lechugas, cebollas, puerros, mentas. De hecho, los arqueólogos no han encontrado evidencias satisfactorias de los jardines, por lo que el mito queda sin resolver. Sin embargo, este edén inspiró al artista mexicano Mario Larrinaga para pintar un cuadro en 1955 que se exhibe en la exposición.

Y también recrearon la imaginación de pintores como Édgar Degas, quien dedicó tiempo a retratar a Semiramis, una figura semi-divina y creadora de las murallas de Babilonia. De acuerdo con la leyenda, Semiramis se disfrazó de hombre para ir a la guerra y lideró una campaña militar para llegar a la India. Famosa por su crueldad, escogía a los soldados como amantes antes de decapitarlos.

El mito de Semiramis probablemente moldea y explota el nombre de Sammu-ranat, una reina asiria real. El cuadro de Degas muestra a Semiranis observando la Babilonia desde su terraza. La obra pertenece al Museo de Orsay de París.

La Torre de Babel
“Toda la Tierra tenía un solo idioma. Pero aconteció que al emigrar al Oriente encontraron una llanura en la tierra de Sinar y se establecieron allí. Entonces se dijeron unos a otros: “Venid, hagamos adobes y quemémoslos con fuego”. Así empezaron a usar ladrillo en lugar de piedra y brea. Y dijeron: “Edifiquemos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue al cielo. Hagámonos un nombre, por si fuéramos esparcidos sobre la faz de la Tierra. Jehová  descendió para ver la ciudad y la torre que edificaban los hombres.

Entonces el Jehová dijo: He aquí que este pueblo está unido y todos hablan el mismo idioma y han comenzado la obra y nada les hará desistir ahora de lo que han empezado a hacer. Vamos, descendamos y confundamos su lenguaje para que nadie entienda lo que dice su compañero”. Así Jehová los dispersó de allí sobre la faz de la Tierra y  dejaron de edificar la ciudad. Por esto fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí confundió Jehová el lenguaje y los esparció sobre la faz de la Tierra”.

Génesis 11:1-9
Lo que escuchamos de la torre proviene de la descripción bíblica o de los historiadores griegos como Heródoto. La original Torre de Babel parece haber sido el zigurat de Babilonia o el edificio más alto de todos los que allí se ubicaban. El zigurat era visto como siete plantas del universo, la cima era habitada por Marduk, el dios adorado en Babilonia. Nabucodonosor construyó el penthouse en ladrillos azules para que se fusionara con el cielo. Ese color es el mismo que se muestra en el Museo Británico en los paneles de la entrada del edificio de Ishtar Gate.
El mito de Babel y la imponente torre, cuya construcción se frustró por los políglotas albañiles que no lograron entenderse, fascinó a artistas como Pieter Brueghel. El cuadro de la Torre de Babel de Brueghel pintado en 1563 abre la exposición a la entrada de la sala. Se encuentra la obra de Lucas van Valckenborch, también artista flamenco.

Deportación del pueblo judío
“Parece ser que la gente de Jerusalén llama a todos los que destruyen su pueblo Nabucodonosor”, dijo el filósofo persa Al-Biruni (973 dC.). Nabucodonosor expulsó y deportó a los judíos de Jerusalén en el año 587 aC. La preocupación del rey no era Judea, sino Egipto.

Ya había tenido enfrentamientos con Egipto y los rebeldes de Judea hacían difícil controlar la amenaza egipcia. Nabucodonosor decidió llevarlos a Babilonia para que trabajaran como ingenieros en la construcción de grandes obras arquitectónicas. La reputación de Nabucodonosor como tirano se la debe a los judíos que escribieron el Antiguo Testamento.

En el libro de Daniel narra cómo Nabucodonosor vive durante siete años como bestia. En el año 539 aC. el rey persa Cyrus que conquistó Babilonia les permitió regresar a su tierra. Sin embargo, muchos judíos decidieron quedarse allí. Como resultado Iraq tiene una sustancial población judía hasta ahora.

Los babilonios fueron expertos en desarrollar nuevas tecnologías en ingeniería, finanzas, navegación, comercio, especialmente en astronomía y matemáticas. El sistema de dividir el tiempo en 60 minutos y los minutos en 60 segundos viene de ellos. “Un día eso llegó a Grecia desde Egipto y a Egipto desde Babilonia”, expresó en su momento el historiador Heródoto.

La Babilonia de hoy
“Es lamentable que un campo militar haya sido construido en un sitio arqueológico. Es el equivalente a establecer un campo en las pirámides de Giza en Egipto o en Stonehenge en Inglaterra”, expresó John Curtis del Museo Británico.

Saddam Hussein se creyó la figura moderna de Nabucodonosor. Edificó una nueva construcción in situ y grabó su nombre en los ladrillos. Desde el año 2003 una base americana se halla en Babilonia. A diario aterrizan helicópteros, cruzan transportes pesados y 2.000 soldados americanos merodean la zona que aún guarda vestigios del reino de Nabucodonosor. Esa es la realidad de la Babilonia de hoy.


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