Domingo 18 enero Política

Unos aliados salen, otros buscan espacio de poder

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AMBATO. Los dirigentes de la Conaie, como Manuel Ainaguano, de Tungurahua, analizan todas las intervenciones del presidente Rafael Correa. Él dice que el proceso de cambio liderado por el Mandatario lo iniciaron los indígenas.

Oportunismo, búsqueda de espacios y hasta ambiciones personales motivan el ingreso de determinados grupos o integrantes del movimiento indígena a los gobiernos de turno, admiten algunos de sus dirigentes. El fenómeno, que comenzó en el 2004 en el gobierno de Lucio Gutiérrez, sigue incluso en la actualidad con determinados nativos que forman parte del Gobierno o buscan ser tomados en cuenta como candidatos a alguna dignidad en las próximas elecciones generales de abril.

A inicios del gobierno de Rafael Correa, Mónica Chuji, integrante del pueblo sarayacu, fue nombrada secretaria de Información. Luego renunció para participar como candidata y formó parte de la Asamblea Constituyente por el movimiento oficialista PAIS. Antes de finalizar el proceso constituyente se separó del oficialismo y hoy es una de las fuertes críticas del presidente Rafael Correa, especialmente por la nueva Ley Minera. Esa realidad es parecida a la de la Conaie, que en un comienzo respaldó al actual Gobierno.

“Fue un mal paso con Correa. En su gobierno no fui aporte o cuota de poder de Pachakutik. Fui como un reto profesional. No apoyé a Rafael Correa sino a un objetivo de cambio. Cuando él no estaba por el camino correcto me fui junto a mi gente. Hubiera sido oportunismo estar en el Gobierno e ir en contra de mis compañeros”, afirma Chuji, quien ahora diserta en talleres que la Conaie organiza para sus miembros sobre los derechos que otorga la Constitución.

La ex asambleísta señala que la Conaie tiene trascendencia porque representa al menos al 80% de las 13 nacionalidades del Ecuador. La organización agrupa a sus filiales: Ecuarunari, en la Sierra; Confenae, en el Oriente, y Conaice, en la Costa. La Fenocin, aliada del Gobierno, y la Feine (evangélicos) son las otras agrupaciones étnicas.

Líderes indígenas que no están con la Conaie y apoyan al régimen señalan que cada uno busca su espacio, pues en esa organización los dirigentes tienen un círculo cerrado y no dan oportunidad a nuevos elementos, muchos con preparación universitaria.

El pastor Tomás Cepeda, de la Fundación de Misioneros Indígenas del Ecuador (Fumie) en en Chimborazo, considera que es un derecho de cada persona buscar su espacio. Su organización respalda al gobierno de  Correa porque “aunque sí hay algunas cosas que no están bien, hay ayuda, como la vivienda”.

Delfín Tenesaca, dirigente de la Conaie en Chimborazo, descarta aquello. “Es solo una consigna o pretexto eso de que los dirigentes viejos no dejan espacios. Lo que pasa es que cada uno busca de alguna forma estar con el poder. Resulta que si no son candidatos se retiran y van con cualquiera, de derecha o izquierda. También los partidos los buscan porque quieren que sus listas tengan sabor a indio”, considera Tenesaca.

En el Oriente, Chuji culpa de las divisiones a las petroleras y mineras. El presidente de la Conaie, Marlon Santi,  dice que como estrategia para acceder a un territorio estas “compran a determinadas familias”.

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