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Edición del DOMINGO 18 de Enero del 2009 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Fabrizio Minelli, entrenador de exportación
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Texto: Moisés Pinchevsky

Un buen tenista debe desarrollar piernas y cabeza, además de sus golpes de brazo. Es una enseñanza que este joven guayaquileño de 20 años aprendió y que ahora transmite a una discípula en Italia, quien hoy se ubica en el puesto 80 en el mundo en la categoría 14 años.

No estaba en sus planes convertirse en entrenador de tenis. Fabrizio Minelli Gómez se graduó en el colegio La Moderna para cumplir lo que cualquier bachiller con aspiraciones académicas hace: buscar un lugar en el mundo universitario. “Ingresé a la Facultad de Mercadeo, pero no me gustó mucho; luego estudié turismo, y tampoco me sentí en lo mío”, recuerda Fabrizio sobre aquel momento de su vida en que no encontraba respuesta a la gran pregunta que deben hacer los bachilleres: y ahora... ¿qué hago con mi vida?

Hasta entonces el tenis había sido su deporte favorito, un pasatiempo agradable que había disfrutado desde los 12 años como alumno del tenista Miguel Olvera, en el centro de entrenamiento Carlos Ycaza Coronel, de Lomas de Urdesa, y también sentía una afición particular al ver por televisión los torneos internacionales de ese deporte, como el Roland Garros, el Abierto de Estados Unidos y Wimbledon. Pero nada más.

Por eso hoy resulta curioso conocer que este joven tiene la responsabilidad de entrenar a una de las mayores promesas del tenis italiano: Francesca Gariglio, que solo tiene 12 años a pesar de su físico de casi 1,80 m de estatura.

Encontrando su profesión
Fabrizio comenzó a definir su futuro cuando su padre, Sergio Minelli, italiano con 30 años residiendo en Guayaquil, le recomendó que mientras se decide por una profesión se dedicara un año a hacer el servicio militar en Italia, país que podría acogerlo por ser hijo de italiano.

Este deportista guayaquileño, también aficionado al fútbol, viajó en febrero anterior  a Verzuolo, población cercana a Turín, donde reside una tía materna. Allá comenzó a cumplir los trámites para involucrarse en el servicio militar de ese país, pero sus planes cambiaron en un día de aburrimiento.

“No teníamos nada que hacer en casa. Entonces mi tía me propuso ir a jugar tenis al club (Asociación Tenística Mantese), y fuimos a pasar una tarde tranquila de deporte en familia. De regreso en la casa escuché que mi tía contestaba una llamada telefónica. Era Denis Fino, entrenador de ese club. Le dijo que nos vio jugar tenis y estaba interesado en que yo jugara como sparring de Camilla Rosatello, tenista del club y la número uno en el mundo en su categoría (14 años)”, indica este deportista que fue “descubierto” en ese momento por su buena movilidad en la cancha y la consistencia de su juego (siempre devuelve la pelota), según Fino le confesó después.

Casi militar, ‘full’ tenista
A una semana de ingresar al servicio militar italiano, Fabrizio decidió  incursionar como sparring de esa prominente tenista juvenil. “Fueron cuatro semanas de trabajo intenso en lo técnico y físico. Como sparring jugaba todos los días con Camilla para que ella ejercitara sus golpes. Allí aprendí lo complejo que es un entrenamiento de alto nivel, que involucra largas sesiones en la cancha”, comenta.

 Fue un mes en el que descubrió que su vocación estaba en el tenis, específicamente en el entrenamiento de jóvenes atletas. Por ello, no fue difícil aceptar cuando Fino le propuso convertirse en entrenador principal de Francesca Gariglio, tenista de 12 años que se ubicaba en el puesto 6.000 a nivel mundial en su categoría. “Un maestro trabaja con los niños, un sparring se dedica mayormente a devolver la bola en los entrenamientos (jugando con el deportista), pero el coach es casi como un padre para el atleta, porque debe estar atento a todos los detalles para que el deportista se supere en todos los niveles”, indica sobre esta actividad que, en algunos casos, solo recibe ganancia económica cuando su deportista entrenado se convierte en un profesional destacado.

Francesca está hoy en el puesto 80, tras meses de entrenamiento a cargo de Fabrizio. “Un buen brazo lo puede tener cualquiera. Por eso el trabajo de un tenista comienza de abajo hacia arriba. El entrenamiento busca desarrollar desde las piernas hasta la cabeza”, indica Fabrizio, quien al referirse a las piernas abarca la capacidad del tenista de movilizarse con rapidez en la cancha para llegar en buena condición a todas las bolas, para así responderlas de manera precisa. También al balance junto con un buen ritmo en sus movimientos.

Y la buena cabeza apunta a la concentración. E incluso a disfrutar más del juego. Francesca lo ve así porque antes de entrenar con Fabrizio confiesa que su tenis mostraba cierta agresividad, pero ahora que ha mejorado siente que juega con mayor tranquilidad.

Francesca, quien durante su permanencia en Guayaquil ganó el torneo Ecuajunior, categoría sub 14, junto con María Isabel Pollita Barragán, en el Club Nacional, agradece el trabajo realizado el año anterior con Fabrizio, a quien ella y sus padres le dan toda la confianza. Por ello, el club la envió con él para seguirla entrenando mientras él disfrutaba de las fiestas de diciembre en Guayaquil con su familia.

Esa visita fue muy importante para sus seres queridos. “Extraño mucho a mi hijo, ¡es que solo tiene 20 años!, pero me encanta el entusiasmo con que me habla de sus logros en el tenis en Italia. Me da gusto verlo desarrollándose en lo que le gusta, en lo que es feliz”, indica su madre, María Leonor Gómez, ex presentadora de noticias de ‘Telemundo’ con Alberto Borges (Ecuavisa). Y Fabrizio también dice extrañar mucho a su familia, pero ha decidido hacer el sacrificio de alejarse para cumplir en Italia sus grandes sueños en el deporte que tanto le apasiona.


Fueron cuatro semanas de trabajo intenso en lo técnico y físico. Como sparring jugaba todos los días con Camilla para que ella ejercitara sus golpes. Allí aprendí lo complejo que es un entrenamiento de alto nivel, que involucra largas sesiones en la cancha”.
Fabrizio Minelli


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