Las continuas lluvias registradas en Guayaquil desde el fin de semana pasado parecen marcar el inicio de la temporada invernal, anuncia la Espol.
Las lluvias provocaron ayer inundaciones y congestión vehicular en un carril del kilómetro 6½ de la vía a Daule. Largas filas de carros se formaron en ese sector de la urbe.
El ambiente húmedo que presenta Guayaquil desde el pasado fin de semana se mantiene. Los conductores que deben circular por la avenida del Bombero deben manejar con precaución debido a la fuerte lluvia que se siente al norte de la ciudad.
Citynoticias reportó que la lluvia y excesiva nubosidad impide una correcta visibilidad para los conductores. En la vía a la Costa hay tramos en que se ha acumulado el agua y eso crea charcos que los conductores tratan de sortear con sumo cuidado.
A las 09:00, en las avenidas Carlos Julio Arosemena y del Bombero, así como en la vía a Daule, decenas de conductores optaron por encender las luces por la poca visibilidad a causa de la espesa neblina e intensa lluvia en el sector.
José Luis Santos, el técnico responsable del Programa de Cambio Climático de la Escuela Superior Politécnica del Litoral, asegura que es importante tener en cuenta que a pesar de que las "proyecciones apuntan a un periodo de lluvias de menor intensidad que las del 2008, no se descarta que las lluvias que se producirán produzcan problemas de inundaciones en zonas bajas y deslaves cerca de cerros inestables".
Se desplomó casa de“Habrá mucha variabilidad en la intensidad de las lluvias, pero las fuertes se presentarán entre febrero y marzo junto con tormentas eléctricas”. Raúl Mejía, Técnico del INAMHI caña
Las precipitaciones de ayer afectaron también una vivienda ubicada en la cooperativa Sergio Toral II, al noreste de la ciudad. La casa, de madera y caña guadúa en la que vivía de Janeth Zambrano, se fue abajo cuando ella se encontraba fuera de casa, pues salió a trabajar.
La de ayer es la segunda casa que se cae por el invierno. La primera fue una vivienda de caña ubicada en las calles Rocafuerte y Malecón del cantón Samborondón, donde habitaban dos menores de 17 y 16 años de edad.
Problemas en tráfico
El aguacero que se registró ayer, desde las 04:00 hasta las 11:00, fue más fuerte en el sur de la ciudad, según mediciones del Instituto Nacional de Hidrología y Meteorología (Inamhi). El tránsito de vehículos tuvo más problemas, pues en relación al día anterior, el congestionamiento se extendió a otras avenidas y calles de la urbe.
Según el Inamhi, la precipitación alcanzó los 29,3 milímetros, mientras que en el norte llegó a 27 mm.
Raúl Mejía, técnico de la entidad, dijo que la lluvia de ayer tuvo el carácter de moderada y que a medida de que transcurra este mes los aguaceros irán decayendo en su intensidad.
Agregó que las lluvias consideradas fuertes (que superan los 40 mm por metro cuadrado) se presentarán entre fines de febrero y principios de marzo.
Pero pese a que las últimas lluvias han sido moderadas, a medida de que se vuelven más prolongadas (como la de ayer), representan mayores problemas para la ciudadanía, en especial para los conductores.
En el sur el tráfico registró inconvenientes en varios tramos de la av. Domingo Comín y de la calle Eloy Alfaro. Asimismo, en el carril derecho de la av. Veinticinco de Julio, desde el paso a desnivel de la av. José Vicente Trujillo hasta Francisco Segura, hubo un inusual congestionamiento que por la demora desesperó a quienes quedaron atrapados en el sitio.
Otras avenidas, como la Quito, Machala, Pedro Menéndez Gilbert, Las Américas, Benjamín Rosales y Antonio Parra Velasco, volvieron a registrar largas columnas de vehículos.
Acumulación de basura
Moradores de distintos sectores de la urbe pidieron que Vachagnon duplique los horarios de recolección de desperdicios. Esto, debido a que cada vez que llueve la basura acumulada en las esquinas se disuelve, por lo que temen enfermedades.
Eso es lo que ocurre en sectores como la Décima y Colón, en el plan habitacional Mucho Lote y en Mapasingue oeste. “Tenemos que estar limpiando por nuestra cuenta pues las alcantarillas se taponan”, dijo Jorge Iza, de 60 años y morador de Mapasingue.