WASHINGTON. El presidente de EE.UU., George W. Bush, se retira de su última conferencia de prensa.
El saliente presidente de EE.UU., George W. Bush, pedirá al Congreso que avale la segunda mitad del plan Paulson de rescate financiero -de 700.000 millones de dólares-, tal como le solicitó su sucesor, Barack Obama, para ayudar a enfrentar la crisis económica.
El Congreso podría votar el pedido en esta semana. Ese dinero es el margen de un plan económico elaborado por asesores de Obama para impulsar la economía, y que costaría al contribuyente otros $ 800.000 millones.
Los $ 350.000 millones para apuntalar el sistema financiero de EE.UU. son el resto del dinero del plan de rescate por $ 750.000 millones aprobado por el Congreso a fines del 2008.
En la última conferencia de prensa de su mandato, Bush dijo que “la mejor forma de hacerlo es convencer a suficientes miembros del Congreso” para que aprueben el desembolso.
La idea es hacer que el dinero esté disponible para la nueva administración poco después de que Obama tome el poder el 20 de enero. La próxima administración quiere usar el dinero para ayudar a propietarios de viviendas amenazadas con la ejecución de sus hipotecas.
El equipo económico de Obama se comprometió ayer, en una carta dirigida a líderes partidarios del Congreso, a cambiar rápidamente los fondos públicos por “inversiones privadas” para luchar contra la escasez de crédito.
Obama buscará una mayor transparencia en el manejo del plan de rescate y urgirá a sus colaboradores a asegurar que el dinero vaya a los bancos y empresas de menor tamaño, manifestó uno de sus asesores. El Presidente electo pedirá, además, a su nominado para el Tesoro que busque límites más estrictos sobre los salarios para los altos ejecutivos y sobre los dividendos de las compañías que reciban ayuda estatal.
“Wall Street se emborrachó y nosotros sufrimos la resaca”, señaló Bush, quien añadió que se vio obligado a actuar después de que sus asesores le dijeran que la actual crisis económica podría ser peor que la Gran Depresión de los años treinta.
Bush también expresó que está defraudado por no haber podido convencer al Congreso de que aprobara los acuerdos de libre comercio con Colombia, Panamá y Corea del Sur. “Creí realmente que en un momento dado teníamos la oportunidad de hacerlo”, indicó.